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La ola mexicana decae frente a la vuvuzela sudafricana

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La vuvuzela de Sudáfrica triunfó frente a la ola mexicana en el partido del viernes en el que México logró un empate a última hora frente a los anfitriones en el partido inaugural del Mundial de fútbol.

Decenas de miles de aficionados hicieron sonar la trompeta plástica en el partido para animar a su equipo o simplemente para enfrentarse con los seguidores del conjunto rival.

El estruendo fue constante durante los 90 minutos del partido y muchos continuaron tocando sus instrumentos en el descanso. La única interrupción fue durante los dos himnos nacionales previos al encuentro.

Sin embargo, un intento previo de manifestación de la multitud en el estadio, la conocida ola, que se hizo famosa durante el Mundial de México en 1986, naufragó pronto.

Más de 84.000 personas asistieron al apasionante primer partido del torneo en el estadio Soccer City de Johannesburgo, el cual acabó empatado 1-1 en medio del molesto ruido y los sudafricanos quieren más de lo mismo en los partidos restantes del grupo A.

"Ese es nuestro decimotercer jugador. Es nuestra arma", dijo el capitán Aaron Mokoena tras el partido sobre la vuvuzela.

El cuerno no ha sido mundialmente bien recibido por parte de los jugadores extranjeros, quienes se han quejado de que impide la comunicación del equipo y los espectadores que lo ven por televisión dicen que el sonido, parecido al zumbido de abejas gigantes, es molesto.

El entrenador holandés, Bert van Marwijk, lo ha prohibido a los espectadores que presencian las sesiones de entrenamiento de su equipo.

Sin embargo, el defensa mexicano Carlos Salcido no le dio importancia al asunto.

"No es un problema. Los sudafricanos estaban teniendo su fiesta y eso es genial. Nosotros estábamos concentrados y no nos molestó", señaló.

El viernes los sonidos parecieron al rato rítmicos, transformándose en una competición entre las diferentes esquinas del estadio.

El ruido alcanzó un máximo en el segundo tiempo, cuando los aficionados locales intentaron sin éxito empujar a los "Bafana Bafana" para que lograran un último gol que les diera la victoria.