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El Olympiacos destroza las esperanzas del Real Madrid

Los griegos, liderados por el inconmensurable Spanoulis, revalidan la Euroliga (100-88). Los blancos solo fueron superiores en el primer cuarto y deberán esperar a conseguir la Novena

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El Real Madrid tendrá que esperar a conseguir su novena Copa de Europa de baloncesto después de sucumbir en una trepidante final ante el Olympiakos griego (100-88), que revalida el título de campeón de la Euroliga. La intensidad de la defensa de los hombres de Bartzokas junto a la inspiración en el último cuarto de hombres como Spanoulis, que anotó un triple desde diez metros definitivo, enterraron toda esperanza blanca.

Los hombres de Pablo Laso habían comenzado el partido como un relámpago y llegaron a colocarse 10-27 al final del primer cuarto. El vendaval blanco cogió descolocado a Olympiakos, que se recompuso en el segundo cuarto gracias a un parcial de 8-0. Al descanso se llegó con un ajustado 37-41. La intensidad y la igualdad fueron en aumento en el tercer cuarto. Las acciones defensivas rozaban siempre la legalidad con permiso de los árbitros. Y ahí los helenos se mueven como pez en el agua.  Un empate a 61 al inicio del cuarto definitivo dejaba todo en el aire. Diez minutos decidirían al campeón de Europa.  

Los rojiblancos metieron una marcha más y se distanciaron en el marcador (82-70) a falta de cinco minutos. El Real Madrid estaba noqueado, no tenía forma de contener al ataque griego -que anotó 39 puntos en el cuarto- ni tenía claras las ideas a la hora de encarar la canasta contraria. En la guerra de trincheras perdieron los de Laso. Hombres como Hines, Perperoglou y sobre todo Spanoulis se echaron al equipo a la espalda. El base, MVP de la Euroliga, surgió en el momento clave. Cuando el Madrid parecía reaccionar, se paró desde diez metros con cuatro segundos de posesión y anotó un triple estratosférico. Ahí decantó la final. El Olympiakos revalida su título y el Real Madrid deberá esperar a la siguiente oportunidad para hacerse con su novena Copa de Europa.

Dieciocho años después de que el Madrid de Arvydas Sabonis y Joe Arlauckas conquistara por última vez el campeonato europeo, precisamente ante Olympiakos, los griegos le dieron la vuelta a la historia y revalidaron el título que ya habían levantado el pasado año. Los blancos se enfrentaban a un conjunto que llegaba crecido tras arrasar en su semifinal al CSKA de Ettore Messina con el baloncesto cerrado y algo bronco que impone el técnico griego Georgios Bartzokas.

Ante los más de 15.000 espectadores que abarrotaban del O2 Arena de Londres, un vasto espacio inundado por el rugido de la afición griega, los de Laso demostraron al inicio del duelo que la juventud no está reñida con la frialdad en momentos decisivos.

El Madrid arrinconó a uno de los equipos con más experiencia del continente en un primer cuarto deslumbrante en el que Sergio Llull y Rudy Fernández, ambos en estado de gracia, clavaron dos triples cada uno, un recital al que se sumó el ala-pívot Nikola Mirotic con un quinto triple.

El juego exterior de los blancos, de una perfección impropia de una final de Euroliga, se combinaba con una defensa eficaz en ese primer tramo, en la que el bosnio Mirza Begic hacía valer sus 2,17 bajo el aro para dejar anestesiados durante varios minutos a los griegos. El 10-27 con el que concluyó le primer cuarto sirvió a los blancos de colchón para tratar de amortiguar el plan de choque que preparaba Olympiakos para el segundo.

Spanoulis, mejor jugador del torneo, despertó tras la primera pausa y aferró las riendas de su equipo, que remachó un parcial de 12-2 en apenas cuatro minutos y dejó tiritando al Madrid. El Olympiakos mostraba, ahora sí, su nivel real, y amedrentaba con sus maneras duras a los de Laso, a quienes les fallaba por vez primera el pulso. Los griegos, fogueados en las situaciones más tensas y arropados por su atronadora afición, se apoyaban en el genio de Spanoulis, que asestó tres triples consecutivos, y desgastaban a los blancos en cada posesión.

Al inicio del tercer cuarto, el marcador había dado la vuelta (52-46) y el Real Madrid se veía arrasado por los latigazos del equipo griego, que funcionaba a rachas ante un Madrid que aguantaba a contracorriente gracias, en parte, a la inspiración de Rudy Fernández y Sergio Rodríguez. En el último cuarto empezaba de nuevo el partido: el marcador mostraba un 61-61 que anticipaba una recta final taquicárdica en la que al Madrid le costó mantener la concentración.

Con gesto serio, Laso, uno de los jugadores que se impusieron al Olympiakos en el 95, observaba en esta ocasión desde el banquillo cómo los suyos hacían campo atrás en uno de los momentos más tensos de la final y dejaban que los griegos dinamitaran el partido con una ventaja de ocho puntos a siete minutos para el final.

Los tambores de los hinchas griegos ensordecían a los jugadores del Madrid, que ya habían remontado una desventaja similar en el último cuarto en la semifinal ante el Barcelona pero que en esta ocasión se enfrentaban a la máquina aún mejor engrasada de Spanoulis y compañía.

A falta de tres minutos, con los griegos doce puntos por encima, comenzó la fiesta de la afición de Olympiakos en las gradas del O2 Arena, una celebración que se contagió al banquillo griego a falta de un minuto, con el conjunto de Bartzokas con una ventaja ya insuperable de once puntos que dejaba al Madrid cabizbajo al término de la decimoquinta final de Euroliga de su historia.

 

- Ficha técnica:

100 - Olympiakos: (10-27-24-38) Law (20), Spanoulis (22), Powell (2), Printezis (5), Papanikolaou (5) - Quinteto inicial - Hines (12), Antic (10), Perperoglou (10), Shermadini (3), Sloukas (11), Gecevicius (-), , Katsivelis (-).

88 - Real Madrid: (27-14-20-27) Rudy Fernández (21), Suárez (5), Mirotic (7), Begic (6), Llull (14) - Quinteto inicial - Reyes (4), Rodríguez (17) Hettsheimeir (-), Carroll (5), Slaughter (9).

Árbitros: Guerrino Cerebuch (Italia), Ilija Belosevic (Serbia), Borys Ryzhyk (Ucrania).

Incidencias: Final de la Euroliga de baloncesto disputada en el pabellón O2 Arena de Londres ante 15.169 espectadores.