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La ONU apela a conjugar el desarrollo sostenible y la justicia social

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La ONU defendió en su informe anual sobre desarrollo humano la necesidad de conjugar el desarrollo sostenible y la justicia social para frenar los riesgos medioambientales que amenazan el progreso social.

En el informe, presentado hoy en Copenhague, la ONU alerta de que el incremento en los últimos años de fenómenos como el deterioro del suelo o el aumento de la deforestación y de la desertificación, harán subir los precios mundiales de alimentos entre un 30 % y un 50 % en las próximas décadas.

El Índice de Desarrollo Humano (IDH) podría bajar un 8% para 2050 en un escenario de "desafío medioambiental", con los efectos del calentamiento global sobre la producción agrícola, el acceso a agua potable y a saneamiento mejorado, así como la contaminación.

En una situación de "desastre ambiental", el IDH bajaría un 15 %, según el informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Aunque los países con IDH bajo son los que menos han influido en el cambio climático (un habitante promedio en naciones con bajo IDH emite 30 veces menos CO2 que uno de un país con IDH muy alto), son los que más sufren sus consecuencias, entre esas la mayor disminución en las precipitaciones.

La situación se agrava por el déficit en el gasto en asistencia oficial a las inversiones para afrontar el cambio climático.

"Lo que se gasta en fuentes de energía con bajas emisiones de carbono es el 1,6% de la estimación más baja de las necesidades en ese ámbito; lo que se destina a adaptación y mitigación del cambio climático se ubica en torno al 11%", señaló la administradora para el PNUD, Helen Clark.

Clark, que presentó el informe con la primera ministra danesa, Helle Thorning-Schmidt, dijo en rueda de prensa posterior que la situación es "desesperada" y de que "el tiempo para actuar es ahora", a pesar de que los retos son "enormes".

Para afrontar la situación, el PNUD promueve de modo general integrar en las políticas medioambientales los problemas de equidad y combinar inversión pública y privada, además de medidas concretas como un impuesto sobre las transacciones de divisas y otro sobre las transacciones financieras.

El primero, con una tasa muy reducida del 0,005%, podría generar ingresos anuales por 40.000 millones de dólares (29.000 millones de euros), mientras un gravamen del 0,05% sobre las transacciones financieras nacionales e internacionales podría recaudar entre 600.000 y 700.000 millones (entre 436.000 y 509.000 millones de euros), según los cálculos del PNUD.

"Sostenibilidad y equidad: un futuro mejor para todos", como se titula el informe, revela que el equilibrio en la distribución de los ingresos ha empeorado en la mayoría del mundo y que América Latina sigue siendo la región con más desigualdades en términos de ingresos.

Pero si se consideran también otros factores, como la esperanza de vida y la escolarización, en el África Subsahariana y el Sur de Asia se encuentran las mayores desigualdades.

El informe incluye el ránking anual de desarrollo humano, que encabeza un año más Noruega y que cierra la República Democrática del Congo (RDC).

Australia, Holanda, EEUU, Nueva Zelanda, Canadá, Irlanda, Liechtenstein, Alemania y Suecia ocupan las siguientes plazas en una clasificación que tiene en cuenta los ingresos, esperanza de vida y nivel de la educación en cada país, en una escala de 0 a 1.

En la lista, que incluye a 187 países -18 más que el año pasado-, España aparece en el puesto 23, por delante de Italia y del Reino Unido y de otros países como Chile (44), Argentina (45), Uruguay (48) y Cuba (51), estos cuatro últimos son los mejor clasificados en América Latina.

Los diez países que ocupan los últimos puestos pertenecen al África Subsahariana: Guinea, República Centroafricana, Sierra Leona, Burkina Faso, Liberia, Chad, Mozambique, Burundi, Níger y RDC.

La comparación del último lustro revela que Cuba, con diez, y Venezuela y Tanzania, con siete, son los que más puestos han subido, mientras que los que más han retrocedido en la lista son Kuwait y Finlandia, que han perdido ocho y siete puestos, respectivamente.

Noruega sigue manteniendo la primera plaza si en vez del IDH se usa el IDH-D, que tiene en cuenta las desigualdades internas, pero otros países experimentan descensos acusados, como EEUU, que baja al puesto 23; Corea del Sur, del 15 al 32, e Israel, del 17 al 25.

En el caso de EEUU e Israel, la bajada obedece sobre todo a la desigualdad en los ingresos, aunque la sanidad es también un factor en el primero, según el informe, que destaca al contrario cómo otros países como Suecia y Dinamarca suben puestos al aplicarles el IDH-D.

Suecia encabeza el Índice de Desigualdad de Género (IDG), ordenado de menos a más, por delante de Holanda y Dinamarca, en una lista que cierran Níger, Chad y Yemen.

El PNUD usa también el Índice de Pobreza Multidimensional (IMP), que examina el acceso a agua potable, combustible y servicios de salud; artículos domésticos y estándares de construcción de casas.

Más de 1.700 millones de personas en 109 países vivían en pobreza "multidimensional" a finales de la década pasada, según el informe.

Níger tiene el mayor porcentaje de pobreza multidimensional, que afecta al 92% de su población; seguido por Etiopía y Mali, con el 89 y el 87%, respectivamente, en una lista de 109 países.