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La ONU inicia la ayuda humanitaria alos desplazados en la zona de la RDC ocupada por los rebeldes

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Las agencias de Naciones Unidas y varias organizaciones humanitarias reanudaron hoy, por primera vez en una semana, la ayuda a decenas de miles de desplazados en la zona oriental de la República Democrática de Congo (RDC) ocupada por los rebeldes tutsis, informó a Efe una responsable de la ONU.

Gloria Fernández, responsable de la Oficina de Coordinación de Ayuda Humanitaria de la ONU (OCHA) en la RDC, precisó que llegó sin novedad el convoy que salió esta mañana de Goma, capital de la provincia de Kivu Norte, hacia Rutshuru, área bajo control de los rebeldes del Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP).

"Han llegado y han empezado a trabajar", dijo Fernández, quien ha señalado que el convoy de una docena de vehículos, que viajó los 90 kilómetros entre Goma y Rutshuru por un "corredor humanitario" abierto por los guerrilleros del CNDP y escoltado por "cascos azules" de la Misión de la ONU en el Congo (MONUC), lleva medicamentos y útiles sanitarios, pero no comida.

Parte de las 200.000 personas que en los últimos diez días habían huido de sus pueblos huyendo de la violencia en la zona de Rutshuru y otras poblaciones cercanas están regresando a sus hogares, según dijo a Efe el portavoz de la MONUC, Madnodje Mounoudai.

"Los primeros desplazados llegaron esta madrugada a sus pueblos y la carretera que une Goma al centro administrativo de Rutshuru está invadida por una multitud de personas que regresan", dijo Mounoudai.

Según Mounoudai, una misión conjunta de la MONUC, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Unicef y la OCHA, junto con varias organizaciones no Gubernamentales (ONG), ha salido de Goma para asegurar el "corredor humanitario, evaluar las necesidades y, luego, poner los medios para salvar a los miles de desplazados por la guerra".

Por su parte, el jefe de los rebeldes tutsis, Laurent Nkunda, cuya milicia ha llevado a cabo una ofensiva hasta ocupar la mayor parte de Kivu Norte, exigió negociar directamente con el Gobierno y amenazó con derrocarlo si no recibe una respuesta positiva.

Nkunda, cuyos guerrilleros mantienen un alto el fuego desde el pasado 29 de octubre y cuyas líneas están situadas a siete kilómetros de Goma, recordó el hecho de que podrían tomar la capital de Kivu Norte y puntualizó: "Es su derecho rechazar una negociación directa con nosotros, pero vamos a obligarles a negociar y, si no, les vamos a echar del poder".

El Gobierno del presidente Joseph Kabila, que en ocasiones anteriores ha descartado tajantemente negociar directamente con los rebeldes, no ha respondido a la reclamación de Nkunda, aunque el nuevo primer ministro, Adolphe Muzito, repitió su compromiso de cumplir los acuerdos de paz alcanzados en noviembre y enero pasados.

Por su parte, el secretario general adjunto de la ONU, Alain Leroy, ha anunciado una nueva distribución de los efectivos de la MONUC para proteger mejor a los civiles en la zona de conflicto, tras una reunión con Muzito.

En una declaración a los periodistas en Kinshasa, donde llegó el pasado sábado, Leroy dijo que le corresponde al Gobierno congoleño decidir cómo pretende negociar con Nkunda.

Por su parte, la Unión Africana, en colaboración con la Unión Europea y la ONU, prepara una cumbre en Nairobi para tratar de buscar la paz en la RDC, a la que se han comprometido a asistir el presidente de este país, Joseph Kabila, y el de Ruanda, Paul Kagame, al que Kinshasa acusa de apoyar a Nkunda.

La cumbre se decidió durante una visita que realizaron el fin de semana pasado los ministros de Exteriores francesa, Bernard Kouchner, y británico, David Miliband, a la RDC, Ruanda y Tanzania, país este último que preside la Unión Africana.

Kouchner y Miliband solicitaron ayer ayuda humanitaria "urgente" para la zona este de la RDC y pidieron el reforzamiento de la MONUC, pero no reclamaron una fuerza europea para colaborar con la de la ONU.

En la conflictiva región de Kivu Norte, que tiene unos seis millones de habitantes, hay alrededor de 1.200.000 desplazados de sus hogares por la violencia.