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La ONU sospecha que Irán tiene más plantas nucleares

Un informe de la AIEA hace dudar de que Teherán haya declarado todas sus instalaciones

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En la última asamblea general de Naciones Unidas, el presidente de EEUU, Barack Obama, dio una rueda de prensa junto al primer ministro británico, Gordon Brown, y al presidente francés, Nicolas Sarkozy, denunciando la existencia de una planta secreta de tratamiento de combustible nuclear en la ciudad iraní de Qom. Irán reconoció su existencia pero negó que la hubiera construido en secreto, argumentando que los responsables del programa nuclear habían avisado por carta a la Agencia Internacional para la Energía Atómica (AIEA) de su existencia.

La aparición de aquella nueva planta marcó las conversaciones que se mantuvieron dos semanas después en Ginebra y Viena sobre el desarrollo nuclear iraní. Los inspectores de la AIEA visitaron las instalaciones y no vieron nada raro. A excepción del número de centrifugadoras que posee el régimen de Teherán. En un informe anterior, la Agencia avisó de que Irán poseía cerca de 3.000 centrifugadoras de uranio listas para ser instaladas y que, posiblemente, fueran a ir a parar a esa central de Qom.

Ahora la ONU sospecha que Irán podría tener más plantas alternativas a las que ha declarado o que, al menos, podría estar trabajando en su construcción. Según informa The New York Times, basándose en las impresiones de la AIEA, Naciones Unidas duda de que Irán desarrollara la planta de Qom sin haber puesto en marcha otras instalaciones.

En el documento elaborado por los inspectores, la AIEA dice que 'la declaración de las nuevas instalaciones reduce el nivel de confianza en que Irán no esté construyendo otras plantas nucleares ' y se pregunta si habrá 'otras ya construidas de las que la Agencia no tiene conocimiento'.

Este nuevo informe llega dos días después de que Obama, en plena gira por Asia, advirtiera al régimen de que se le 'está acabando el tiempo', para demostrar que sus propósitos son pacíficos. EEUU, Reino Unido, Rusia y Francia apoyarían una nueva batería de sanciones contra Teherán en caso de que los responsables del programa nuclear iraní no respondan a las preguntas que llega desde Occidente.

El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, sigue dando mientras tanto señales ambiguas. En la reunión con las potencias nucleares en octubre, su país se comprometió aparentemente a vender parte del combustible nuclear a países como Francia para su procesamiento.

Esto serviría para tener un mayor control de la cantidad de uranio que enriquece el país. Aunque luego desde Teherán se dijo lo contrario y se negó esa posibilidad. Ayer Ahmadineyad volvió a repetir que están dispuestos a seguir con el diálogo y ese doble discurso es el que impacienta a Obama.