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Los operadores de transporte en Francia prevén una gran incidencia de la huelga

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El transporte público en Francia, en particular el ferroviario y el aéreo, se verá muy afectado desde esta noche por la huelga contra la reforma de las pensiones, que podría prolongarse más allá de la jornada del martes en algunos sectores, según datos comunicados por las autoridades.

La Dirección General de la Aviación Civil (DGAC) indicó hoy que ha comunicado a las compañías aéreas que mañana tendrán que anular un 50 por ciento de los vuelos programados en el aeropuerto parisino de Orly y el 30 por ciento en el mayor aeropuerto de la capital, Charles de Gaulle.

También se tendrán que suspender por el paro de los controladores aéreos, el 30% en el de Beauvais, una plataforma a poco más 100 kilómetros de París muy utilizada por compañías de bajo costo, así como muchas otras conexiones en aeropuertos del resto de Francia.

En la circulación de trenes, los efectos de esta quinta huelga contra el aumento de la edad de jubilación (la mínima de 60 a 62 años y de 65 a 67 para tener derecho a una pensión completa) serán más importantes que en la anterior, el 23 de septiembre.

Sólo se van a mantener a un tercio de los trenes de alta velocidad habituales con recorridos interiores en Francia, en torno al 40% de los regionales y un porcentaje equivalente de los cercanías de París.

Se han anulado los trenes nocturnos que conectan España con Francia, tanto para la próxima noche como para la del martes al miércoles.

En el resto de los servicios internacionales, funcionarán normalmente los Eurostar que van de París a Londres, y ocho de cada diez Thalys que enlazan la capital francesa con Bélgica, Holanda y Alemania a través de Bruselas, igual que los que se dirigen a Suiza.

Los sindicatos ferroviarios han convocado inicialmente una huelga de dos días, es decir, para el martes y el miércoles.

Pero además, el paro tiene carácter prorrogable, es decir, que a partir del miércoles, las asambleas generales decidirán cada día a primera hora de la mañana, si el paro continúa la jornada siguiente.

Con este sistema, de acuerdo con la voluntad de los sindicatos más radicales, la huelga podría prolongarse en algunos sectores clave como los transportes o las refinerías al menos hasta el sábado, cuando se ha previsto, como mañana, una nueva sesión de manifestaciones.

El reto de las centrales es sacar a la calle un número de manifestantes al menos tan importante (entre 2,5 y 3 millones de personas, de acuerdo con sus propias cifras) como en las tres protestas del 7 y 23 de septiembre y del 2 de octubre.

El paro se dejará notar en el tráfico de las 85 ciudades donde se han hecho llamamientos al paro en el transporte urbano.

En la educación, el principal sindicato de profesores ha anticipado que cerca de la mitad de los enseñantes de primaria no acudirán al trabajo.

Importante para la visibilidad de la protesta son las consecuencias que podría tener la inactividad desde la semana pasada en cuatro refinerías del Mediterráneo y de la región de Lyon, a la que se va a sumar a partir de mañana una quinta en Donges, cerca de Nantes (oeste).

La Confederación General del Trabajo (CGT) ha recomendado a los automovilistas que llenen sus depósitos y augura que a finales de esta semana podrían percibirse problemas de escasez de carburante en algunas zonas.

El Gobierno, aunque insiste en que no dará marcha atrás en la reforma de las pensiones, que hoy proseguía su tramitación en el Senado, se mantiene muy vigilante sabedor de que esta semana será crucial y que las encuestas muestran que una amplia mayoría de la población está a favor de la huelga de mañana: un 69% según un sondeo de CSA publicado hoy, frente a sólo un 16% en contra.