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La opinión de Standard and Poor's cuesta a España diez millones

La emisión de 2.087 millones del Tesoro se encarece tras el aviso de la agencia

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Dicen que las opiniones son gratis, pero el Tesoro español ha comprobado que esa afirmación está muy lejos de la realidad cuando se trata de las opiniones de las agencias de rating.

El cambio de perspectiva sobre la deuda española que emitió el miércoles Standard & Poors tuvo una repercusión contante y sonante en la emisión de bonos a diez años que se realizó ayer. 'Los 2.087 millones de euros de bonos emitidos por el Estado han costado alrededor de 10 millones de euros más por el aumento del diferencial con el bono alemán que provocó la noticia', asegura Julián Benavente, analista de mercado de Capital Market.

El diferencial de la deuda española con el bono alemán es una ratio que utilizan los expertos para calcular la prima de riesgo de impago que tienen los países. Antes de la crisis, esa referencia entre España y Alemania era muy próxima a cero. El deterioro de las finanzas españolas había elevado esa diferencia hasta los 60 puntos básicos en los que se encontraba antes del anuncio de S&P. Pero ayer, momentos antes de la subasta de deuda, el diferencial había escalado hasta los 74 puntos básicos.

Ese diferencial de 14 puntos (un 0,14% de tipo de interés adicional) encareció la emisión en diez millones. Lo curioso es que, después de adjudicarse los bonos y tras el sobreprecio pagado por el Tesoro en la operación de ayer, la prima de riesgo bajó hasta los 67 puntos, por debajo del cierre del miércoles.

Las grandes agencias de rating mantienen la máxima calificación a España

Al final, el Tesoro colocó 2.087 millones de los 3.000 millones que se había fijado como cantidad máxima, aunque las peticiones de bonos habían ascendido hasta los 4.416 millones de euros. Esta sobredemanda está relacionada con la iliquidez ilimitada que emite el Banco Central Europeo, según explican los expertos del servicio de estudios de una entidad financiera.

Los principales compradores de los bonos emitidos ayer por el Tesoro español fueron los bancos europeos. 'Es una operación típica de carril trade', afirman los expertos consultados. Es decir, las entidades financieras piden dinero al Banco Central Europeo por el que pagan un 1% y luego compran deuda pública de los Estados que, en el caso de la operación de ayer, les permitirá conseguir un beneficio del 3,87%, que es el interés medio al que España pagó ayer la emisión.

Es innegable que la salud de las finanzas española se ha deteriorado mucho como consecuencia del impacto de la crisis, pero eso no quiere decir que su situación sea tan peligrosa como la de Grecia o Irlanda, por ejemplo. Ni siquiera en el caso de que Standard & Poors cumpliera su amenaza y rebajara su calificación sobre la deuda española. 'Las finanzas de España deberían permanecer durante más de diez años en las condiciones de crisis actual para alcanzar la situación de Grecia, lo que no es muy probable', explican los expertos.

En la misma línea se manifiestan las otras grandes agencias de calificación. Tanto Moodys como Fitch mantienen su calificación sobre la deuda española con la triple A, nota que acredita la máxima calificación de solvencia. Brian Coulton, economista de Fitch, aseguró ayer que la deuda de España todavía es baja, incluso si el deterioro de las finanzas públicas española obligara al Gobierno a revisar su política.

El error histórico de las agencias de calificación de riesgos como Standard & Poor’s fue el escándalo de Enron, un fraude contable que acabó con la eléctrica y con la firma que auditaba sus cuentas, Arthur Andersen. Las agencias de ráting, que habían otorgado a Enron la nota de mayor fiabilidad, no tuvieron que rendir cuentas.
Las hipotecas basura, germen de la crisis, se colaron también en las venas del sistema financiero por las agencias de ráting. Los bancos las convertían en títulos a los que las agencias les daban la máxima nota, lo que les permitía ir de fondo en fondo y de país en país.  El banco de EEUU Lehman Brothers quebró luciendo la nota más alta por parte de las agencias.