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Los opositores a la pena de muerte creen que está en declive

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Cada vez más países están aboliendo la pena de muerte e incluso los que más la utilizan están adoptando pasos para restringirla, según se pudo oír el miércoles en la IV Conferencia Internacional contra la Pena de Muerte.

El congreso de tres días, que se celebra en la sede europea de la ONU en Ginebra, espera dar impulso a una tendencia según la cual alrededor de cuatro países al año, sobre todo en África y Asia Central, se han unido a los abolicionistas en las últimas décadas.

Este encuentro está apoyado por el Gobierno suizo y tiene un fuerte respaldo de Italia y España, lo que refleja que Europa es un continente prácticamente libre de ejecuciones.

"Desde el respeto al principio de no injerencia, pero también desde la exigencia del respeto a los derechos humanos", España tiene el "propósito firme" de llevar la abolición en su política exterior "mientras persistan motivos para ello", dijo el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, bajo la enorme cúpula que pintó el artista mallorquín Miquel Barceló.

En estos momentos, sólo hay un español condenado a muerte, Pablo Ibar, en Estados Unidos.

La campaña se apoya en una resolución no vinculante de la ONU de 2007 que pedía a los países que aún aplican la pena de muerte que aprobasen una moratoria, argumentando que este castigo socava la dignidad humana y no es un elemento disuasivo.

Zapatero señaló que es posible el objetivo de lograr una moratoria en todo el mundo antes de 2015.

"Tenemos cinco años para que se detengan las ejecuciones en el mundo. Podemos hacerlo", insistió, según le citaron medios.

Mario Marazziti, portavoz de la Comunidad de San Egidio, un grupo italiano que es uno de los impulsores de la campaña para la abolición mundial de la pena capital, contó que 56 países siguen ejecutando a personas, mientras que 141 no la usan, entre ellos 93 que la han abolido completamente.

"Hay una tendencia contra la pena de muerte que es algo nuevo en el mundo", dijo

Desde 2007, Ruanda y Burundi han abolido la pena capital, uniéndose a Camboya para demostrar que incluso aquellos países que han sufrido un genocidio pueden dejarla.

En China, que se cree que ejecuta a más personas al año que cualquier otro país, el Tribunal Supremo ordenó a los jueces a primeros de mes que limiten el uso de la pena de muerte a los crímenes más graves. Amnistía Internacional calcula que al menos 7.000 personas fueron condenadas a muerte en este país en 2008, y que 1.718 fueron ejecutadas.

Los abolicionistas esperan que una serie de países, la mayoría en África, que tienen moratorias a la pena capital y apoyaron la resolución de la ONU, acaben adoptando una prohibición total, mientras que a otros se les podría persuadir par que adoptaran moratorias.

En Estados Unidos, donde la decisión depende sobre todo de los estados, Nueva Jersey y Nuevo México la han abolido en los últimos años. Los opositores esperan que el presidente Barack Obama dé ejemplo y declare una moratoria a nivel federal.

También creen que hay un descenso en el apoyo público a esta condena, ahora que muchos estados ofrecen la alternativa a la cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional, y que el alto coste de los pabellones de la muerte y de las ejecuciones preocupa a los gobiernos de los estados.