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Un optimista G20 pone a prueba su credibilidad como foro mundial

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Por Sumeet Desai y Chris Buckley

El Grupo de los 20 países ricos y en desarrollo, tras una triunfal muestra de unidad en Pittsburgh, afronta meses de negociación y comunicación con los mercados que pondrán a prueba su credibilidad como el mayor foro mundial para la cooperación económica.

"Funcionó", declararon el viernes los líderes en el comunicado en el que dieron respuesta a la crisis mundial. "Nuestra firme respuesta ayudó a detener el (...) declive en la actividad económica y estabilizar los mercados financieros", sostuvo el texto final de la cumbre.

Los líderes acordaron que sus cumbres reemplazarán a las del Grupo de los Siete países más ricos como el principal foro de política económica mundial, prometiendo dar mayor voz a las potencias emergentes como China.

Si bien los estados del G-7 aceptaron la inevitable disolución del poder económico mundial provocada por la rápida industrialización de los países más pobres, analistas dicen que el tamaño y diversidad del grupo podría volver más complicada la coordinación de políticas.

"Hay muchos cocineros en la cocina (...) Yo esperaría hasta que nosotros declaremos la victoria", dijo Simon Johnson, un ex economista del Fondo Monetario Internacional. "Ellos tiene que demostrar su valor y legitimidad", agregó.

Los desafíos para el grupo yacen en todas partes, desde la escasa acción ante el cambio climático hasta el escepticismo de los mercados financieros mundiales.

Los países del G-20 seguirán en el centro de atención en la reunión del FMI en Estambul el próximo mes, en otra cumbre en Corea del Sur en noviembre y las negociaciones sobre cambio climático de la ONU que se desarrollarán en diciembre.

DESACUERDO

Es poco probable que los mercados reaccionen ante el respaldo en Pittsburgh a la propuesta liderada por Estados Unidos para reformar la economía mundial mediante la reducción de los enormes excedentes en exportaciones de potencias como China y los grandes déficits de los grandes importadores como Estados Unidos.

"Cualquier indicio de unidad moverá al dólar", dijo Christopher Low, economista en jefe de FTN Financial en Nueva York. "Pero el desacuerdo se impondrá y eso debería llevar a que no exista una reacción del mercado", agregó.

Los líderes del G-20 acordaron trabajar juntos para evaluar cómo las políticas nacionales se enlazan y para estimar si son "colectivamente consistentes con más crecimiento sostenido y equilibrado".

Los países con excedentes significativos y sostenidos -una descripción en la que encaja China- prometieron fortalecer las fuentes de crecimiento internas, según el comunicado. Así mismo, los países con grandes déficits -como Estados Unidos- prometido apoyar el ahorro privado.

Los líderes acordaron además que los países ricos cedan parte de su poder de voto en el Fondo Monetario Internacional a favor de los países sub-representados como China, en otro reconocimiento del cambio en las relaciones de poder.

Los líderes prometieron mantener el apoyo de emergencia a la economía hasta que se haya garantizado una recuperación sustentable, un tema cada vez más delicado para los mercados financieros mundiales.

La próxima reunión del G-20 será en noviembre en Corea del Sur, donde el banco central está listo para convertirse en el primero del grupo que aumente los tipos de interés desde que el colapso de Lehman Brothers hace un año amenazó con derribar a todo el sistema financiero mundial.