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Ordóñez cree que se ha salvado a España de un colapso crediticio

El gobernador considera que el decreto de cajas devolverá la confianza a los inversores. Augura que varias necesitarán ayudas públicas y pocas irán a Bolsa. El riesgo inmobiliario de las cajas asciende a 100.000 millones

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La economía española se ha salvado de un inminente y absoluto desastre gracias a la nueva normativa de solvencia que el Gobierno ha impuesto a bancos y, sobre todo, a cajas. Es la conclusión que se deduce de las palabras que ayer pronunció el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, a la sazón uno de los mayores inspiradores de las nuevas reglas. 'Si no se hubiera aprobado la normativa, teníamos asegurado el credit crunch' en los próximos meses, es decir, el cierre absoluto del crédito a familias y empresas, dijo el gobernador.

La explicación a semejante augurio es que las entidades españolas no hubieran podido lograr financiación en los mercados porque nadie hubiera confiado en ellas y, por tanto, no hubieran tenido dinero para prestárselo a sus clientes. Y sin crédito una economía se detiene, recordó Fernández Ordóñez, que se siente 'muy orgulloso' de la normativa conseguida y cree que es 'impecable'. Así respondió a la posibilidad de que el PP gallego recurra esta ley al Constitucional.

El Estado cobrará por los rescates mucho más del 8% actual

Y es que Novacaixagalicia será una de las cajas que ahora tendrán que hacer 'esfuerzos excepcionales', en palabras del gobernador, porque los planes que había pactado con el Banco de España tras su fusión distan mucho de los actuales. Ahora necesita entre 1.000 y 1.500 millones más de lo que marcaba la legislación anterior.

Para ello, al igual que todas las cajas, tendrá la posibilidad de abordar una fusión, de salir a Bolsa, de vender parte de sus acciones (si previamente se convierte en banco) o de acudir a las ayudas del FROB.

Según los cálculos de Fernández Ordóñez, habrá 'un montón de entidades' que no tendrán que hacer nada porque cumplen las nuevas exigencias de solvencia; otras cuantas recurrirán a las subvenciones públicas, y unas pocas, las menos, podrán solucionarlo saliendo a Bolsa. Esta última no será una opción para la mayoría, según el gobernador, porque los mercados siguen sin confiar lo suficiente en estas entidades como para invertir en ellas, y además tienen en su contra que nunca han cotizado y no se les puede comparar con nada. Tampoco cree Fernández Ordóñez que se vaya a producir una avalancha de fusiones como las del pasado junio, pese a que todo el mundo está hablando con todo el mundo.

El supervisor quiere que los inversores de las cajas sean permanentes

De estas distintas opciones podrían salvarse de ser nacionalizadas las dos cajas catalanas en problemas: CatalunyaCaixa y Unnim, porque ya estaban en negociaciones para conseguir nuevos créditos del FROB y el Banco de España cree que no se les pueden cambiar ahora los planes. Además de este argumento, la realidad es que CIU ha peleado a fondo esta excepción y, tras conseguirla, apoyará el decreto en el Congreso, con lo que el Gobierno se asegura su ratificación. También es previsible lo hagan PNV y CC.

En la segunda rueda de prensa que Fernández Ordóñez pronuncia desde que fue nombrado gobernador (la anterior fue en julio pasado para presentar los test de estrés, lo que muestra la importancia que da a esta normativa), hizo hincapié en que las ayudas públicas no serán gratis. Y el subgobernador y presidente del FROB, Javier Aríztegui, precisó que serán mucho más caras que el 8% que se paga ahora por los créditos públicos. El Estado comprará las acciones de las cajas a precio de mercado y las venderá después a la cuantía que considere que le aporta suficiente rentabilidad. Lo razonable es que el precio de venta sea muy superior al de entrada, dado que la caja ya estará saneada.

El Banco de España no pondrá, por supuesto, ninguna traba a que compren esas participaciones entidades extranjeras, pero quiere que sea capital 'permanente y serio', nada de especuladores que 'salen corriendo al día siguiente'.

El supervisor inicia hoy en Londres una ronda de reuniones con analistas internacionales para defender la nueva normativa, que la patronal de banca consideró ayer que tiene 'potencial' para hacer la reestructuración que el sistema financiero necesita. Todo dependerá de cómo se aplique.