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La OSCE aborda en la cumbre de Kazajistán conflictos en Asia central y Europa

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Diversos y complicados conflictos bélicos, políticos y étnicos en Asia, como los de Afganistán, Kirguizistán y Georgia, serán abordados por los jefes de Estado y de Gobierno de los países miembros de la OSCE en la cumbre que se abre hoy en Astaná y que concluye el jueves.

Una cuarentena de altos cargos de 56 países de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) tienen en la agenda de su encuentro en la capital kazaja la seguridad en Asia central y el peligro de la expansión del terrorismo talibán afgano a países fronterizos, el tráfico de heroína afgana y el "ciberdelito".

Aparte de una declaración final consensuada, que debe contener un "plan de acción futuro", no se esperan acuerdos concretos.

La insistencia de varios países europeos en celebrar la cumbre este año, pese a no haber una agenda concreta ni esperarse resultados palpables, contrasta con una cierta desgana de EEUU y otras potencias, que habrían preferido aplazarla a tiempos y lugares más apropiados, comentó a Efe un diplomático occidental.

En cualquier caso, es la primera vez que se celebra una cumbre de este nivel desde la que tuvo lugar en Estambul hace 11 años.

Entonces, aunque la Guerra Fría ya había sido superada, el conflicto en Chechenia fue la manzana de la discordia, hasta el punto de que el presidente ruso, Boris Yeltsin, partió antes del fin de la reunión.

Con todo, las deliberaciones pueden beneficiarse ahora del acercamiento entre Washington y Moscú, tras el reciente acuerdo concertado entre Rusia y la OTAN para, entre otras cuestiones, trabajar juntos en un escudo antimisiles en Europa.

Kazajistán preside este año la OSCE, y su presidente, Nursultán Nazarbáyev, encabezará las deliberaciones de la cumbre, pese a las reticencias de varios países occidentales por las dudosas credenciales democráticas del país.

Incluso Nazarbáyev ha sido cauteloso al evaluar el desenlace de las negociaciones en Astaná al pasar revista a los conflictos que perduran en Asia y en los que ha intentado mediar Kazajistán, desde Kirguistán a Afganistán.

Entre los temas delicados a tratar están el enfrentamiento entre Rusia y Georgia por los territorios secesionistas georgianos de Abjasia y Osetia del Sur, que llevó a un enfrentamiento bélico en verano de 2008.

De hecho, éste será el tema más delicado en Astaná, coincidieron en señalar diplomáticos estadounidenses y europeos en Viena.

"El aumento de la presencia militar de Rusia en Abjasia y Osetia del Sur es un tema muy delicado que, evidentemente, será tratado en la cumbre", comentó el secretario general de la OSCE, Marc Perrin de Brichambaut.

Se espera que acudan a Astaná el presidente afgano, Hamid Karzai; la canciller germana, Angela Merkel; el presidente francés, Nicolas Sarkozy; el presidente ruso, Dmitri Medvédev; el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi; la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, altos funcionarios de la Unión Europea y ONG.

España estará representada por el vicepresidente tercero del Gobierno, Manuel Chaves.

La presencia de ONG ha sido polémica por los reparos del gobierno kazajo a la participación de activistas pro derechos humanos.

Los derechos humanos en Asia central, un punto enfatizado por países occidentales, está incluido en la "dimensión humana" de la OSCE y es visto con reservas por Rusia y otras ex repúblicas soviéticas asiáticas.

La lucha contra el tráfico de personas, de armas de pequeño calibre y de drogas completan la dimensión humana.

Las otras dos ejes de discusión son la "político-militar y la seguridad" (prevención de conflictos, control de armas y de fronteras) y la "económica y medioambiental" (alerta sobre seguridad y estabilidad económica y medidas para proteger el medio ambiente).

También se discutirá el papel de las tropas rusas en la región separatista moldava de Cisdniéster y "las propuestas para la transformación de la presencia militar rusa en una misión internacional exclusivamente de paz", según portavoces de la OSCE.

La disputa entre Armenia y Azerbaiyán por el territorio de Nagorno-Karabaj sigue también pendiente de solución.

Más remoto aún es que se consensúe en Astaná un nuevo estatuto de la OSCE, tal como reclama Rusia, aunque el tema esté en la agenda.

Esta organización cuenta con unos 3.500 observadores y asesores, pero no con fuerzas armadas, que trabajan en conflictos en Europa, el Cáucaso y Asia central.

Ramón Santaularia