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Los otros Bezabeh de la roja

Doce extranjeros con pasaporte español figuran entre los 173 deportistas becados por el plan ADO

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Alemayehu Bezabeh, reciente campeón de Europa de cross, es un paradigma de la superación personal, un hombre que quería ser atleta e hizo todo lo posible para conseguirlo. Incluso dormir al raso en un parque. Nacido en Etiopía, llegó a España, pasó penalidades y, finalmente, obtuvo la nacionalidad que le permite competir como español y que le procura cierta estabilidad económica, fundamentalmente gracias a las becas del programa ADO (Asociación de Deportes Olímpicos). No es el único. Doce de los 173 becados, incluido Bezabeh, visten la camiseta roja pese a ser originarios de otro país.

'Al principio se rieron de ella', cuenta el padre de Izurieta, gimnasta nacida en Ecuador

Ana Izurieta nació hace 16 años en Guayaquil (Ecuador). De la mano de sus padres, emigrantes en busca de futuro, llegó a España en 2001. En su país ya había destacado como gimnasta artística, así que, apenas se instalaron en Guadalix, pequeño municipio de la sierra madrileña, su madre acudió al Centro de Alto Rendimiento de Madrid con una carta de recomendación para Jesús Carballo, padre de una conocida saga de gimnastas y entrenador. 'No pudimos hablar con Carballo. Se rieron y nos dieron con la puerta en las narices recuerda José, su padre. De no ser por una profesora que había trabajado con Jesús, la niña no hubiera salido adelante. Carballo nos citó y vio que Ana tenía cualidades'. En 2009, la ecuatoriana ganó para España un oro en barra y un bronce en suelo, ambos en la Copa del Mundo.

El atletismo, quizás por su condición universal, es el principal vivero de nacionalizados. Y la llegada de inmigrantes deportivos ha provocado un salto cualitativo en algunas pruebas donde España jamás había destacado. Son los casos de Frank Casañas, un discóbolo nacido en Cuba y que en 2005 escapó de la isla para casarse con Loli Pedralbes, lanzadora de martillo gallega, o el de Glory Alozie, nigeriana nacionalizada y campeona de 100 vallas en los Europeos de 2002. Junto a ellos destaca el caso de dos saltadores que dieron al atletismo español algunas de sus páginas más gloriosas: Niurka Montalvo y Joan Lino. La saltadora cubana afincada en Valencia dio a España el oro en la prueba de longitud en los Mundiales de Sevilla 99. Lino, por su parte, logró el bronce en los juegos de Atenas 2004, el único metal que se trajo a España el atletismo.

La jugadora de tenis de mesa Dvorak, de origen ucranio, rechazó posar desnuda en Interviú

De la nueva ola destaca Julia Takacs, nacida en Budapest hace 19 años. 'Mi padrastro tiene familia en España, así que decidió venirse relata la marchadora de origen húngaro Yo tenía 14 años y no conocía el idioma. Si es por mí, no nos hubiéramos venido, pero ahora ya no quiero volver. Aquí se puede vivir del atletismo y las instalaciones son buenísimas. En Hungría, no hay dinero y yo tenía que pagar por estar en un club'.

Sergio Sánchez critica el triunfo de Bezabeh: 'Es penoso que nuestro primer oro sea africano'

Mucho menos le costó adaptarse a Galia Dvorak. Nació en Ucrania, pero con 18 meses llegó a Mataró. Hija de dos destacados jugadores de tenis de mesa, Galia está plenamente integrada en la ciudad catalana y en la sociedad española. Su desparpajo, la fama que alcanzó cuando participó en los Juegos de Pekín y su belleza rubia le han hecho objeto de una curiosa propuesta: Interviú la tentó para posar desnuda. 'La primera vez que me llamaron iba a hacerlo, hasta que me enteré de que no se ganaba nada con eso, así que entonces me dije que si algun día tenía la imperiosa necesidad de enseñar mi cuerpo, me haría unas fotos bonitas y las distribuiría en un campeonato. Así al menos, no se enriquecería otro a mi costa', relata en su blog.

No todos están de acuerdo con las nacionalizaciones. Sergio Sánchez, cuarto en la prueba que ganó su compatriota Bezabeh, se quejó en As: 'Quedas cuarto en un Europeo y resulta que te ganan dos africanos. Bezabeh es un buenazo, pero es penoso que el primer oro europeo de cross no lo haya ganado un español'.