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'Pablosky' mira a países emergentes al cumplir 40 años en plena crisis

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La empresa fuensalidana Pablosky, creada en el año 1969 y especializada en calzado infantil, ha cumplido cuarenta años, en un momento en el que la crisis económica ha obligado a que la comercialización se oriente hacia países emergentes, congelando en España la creación de empleo y centrándose en la diversificación e innovación de sus productos.

Con trescientos trabajadores en la planta de producción y distribución de Fuensalida (Toledo), Pablosky se ha convertido en los últimos años en un referente dentro del sector del calzado infantil a nivel nacional y ha logrado vender su producto a una treintena de países de todo el mundo a través de más de 2.000 puntos de venta.

Algunos de los países en los que se distribuye esta marca son Arabia Saudí, Ecuador, Emiratos Árabes, Estados Unidos, Jordania, Kuwait, Líbano, Rusia, Turquía o Ucrania o Chipre, lugar en el que se abrió en 1998 la primera tienda Pablosky en el extranjero.

Tras cuarenta años al frente de un negocio que comenzó, según señaló a Efe el fundador de la marca Pablo Martín-Cano, en una habitación de dieciséis metros cuadrados en la casa de sus padres, Pablosky ha pasado de producir una veintena de pares de zapatos durante el primer mes de su existencia a alcanzar el techo de los dos millones de pares anuales.

Sin embargo, la actual coyuntura económica ha reducido las ventas totales en un quince por ciento en las dos últimas temporadas y ha afectado de forma más acusada a España.

Por ello, desde Pablosky la estrategia de mercado se centra ahora en llevar a cabo un proceso de expansión más global y abrirse camino en países emergentes, principalmente de Oriente Medio, en los que la oportunidad de negocio no se ha anquilosado.

La fuensalidana Pablosky se caracteriza por ofrecer "calidad y servicio a los clientes más exigentes: los niños", según palabras de uno de los hijos del fundador de la marca, Jesús Martín-Caro.

Por ello, su eslogan "Expertos en pies que crecen" no deja lugar a dudas, y desde el noroeste de la provincia de Toledo cerca de 300 personas trabajan con pieles de primera calidad dentro un amplio abanico de modelos, combinando experiencia con innovación e investigación, lo que ha afianzado el mercado de esta empresa.

"Si algún éxito he tenido, ese ha sido el saber captar, en la calle y en las madres, cuáles son los productos que se venden bien", explicó a Efe el fundador, quién en 2006 obtuvo una de las Placas al Mérito Regional de Castilla-La Mancha.

Asimismo, su hijo reconoció que desde hace unos años, Pablosky se ha ido ganando la confianza de aquellas madres que valoran la calidad de los materiales del calzado de sus hijos y que saben distinguir un zapato bueno de uno malo, "algo que hace unos años no era así".

El notable desarrollo y progreso de esta empresa familiar, que factura alrededor de cuarenta millones de euros, ha permitido que se desarrollen diversas colaboraciones e iniciativas a nivel corporativo y social.

De ahí que Pablosky colabore en la actualidad con la Fundación Cadete, que tiene como objetivo la integración social del discapacitado físico, psíquico o sensorial, así como con otras asociaciones no gubernamentales.