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El pacto de accionistas y gestores

Es la única salida para la guerra en Repsol

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Adónde va Repsol? ¿Hacia la guerra? ¿O cabe alguna posibilidad de que pueda abrirse el camino hacia una paz duradera?

Si accionistas y gestores de la gran compañía petrolera se comportan como lo está haciendo la clase política europea respecto a la crisis de la deuda, es decir, con una ceguera egoísta que arroja luz como ningún tratado de historia antes sobre lo que ocurrió en Europa durante los años treinta del siglo pasado, pues es que vamos a la guerra.

Rubalcaba y Blanco consultaron a Miguel Sebastián sobre la pugna

El ministro de Industria, Miguel Sebastián, tuvo una reacción desapacible cuando él mismo solicitó, el pasado martes, 6 de septiembre, que dejasen en paz al Gobierno en el tema de Repsol e intentó desactivar las objeciones de Felipe González al acuerdo entre Sacyr y Pemex para esgrimir su posición conjunta del 29,8% del capital con el fin de cambiar la gestión de la compañía.

Detrás de los bastidores de dicha reacción, según fuentes consultadas, había más que discrepancias, a saber, que González no es neutral por ser consejero de Gas Natural, sociedad participada por Repsol, y el hecho de que, precisamente, el pasado 8 de agosto, la argelina Sonatrach compró un 3,85 % de Gas Natural.

Es cierto que al hacer sus declaraciones a la Cadena Ser, el pasado domingo, 4 de septiembre, el expresidente no aclaró, como hubiera debido, que su posición sobre el acuerdo Sacyr-Pemex podía estar formalmente condicionada por su condición de consejero de Gas Natural. Pero Sebastián estaba especialmente molesto porque, al parecer, según aseguran fuentes gubernamentales, González habló sobre el tema Sacyr-Pemex con Zapatero. Y, también, porque tanto el ministro de Fomento, José Blanco, como el candidato del PSOE a la presidencia, Alfredo Pérez Rubalcaba, llamaron a Sebastián durante los días siguientes al anuncio de la operación, realizado el lunes 29 de agosto, para saber de qué iba la movida. La irrupción de González fue, pues, la gota que colmó el vaso.

Sacyr necesita una solución para poder renegociar su deuda en diciembre

El punto de vista del ministro es que la oposición radical del presidente de Repsol, Antonio Brufau, al acuerdo Sacyr-Pemex arrastra un pecado original. Y es el de que La Caixa logró el nombramiento de Brufau en sustitución de Alfonso Cortina en octubre de 2004 con un 14% del capital de la compañía y con el apoyo del 5% de Pemex. Negar ahora legitimidad a un 29,8% que busca lograr mayor influencia en la companía, cuando un 14% bastó para cambiar la presidencia, no sería, desde esta perspectiva, coherente.

La Comisión Nacional de la Energía tendrá que pronunciarse sobre la petición de Repsol para que intervenga. Si la comisión abre expediente informativo, digamos estapróxima semana, tendrá un máximo de tres meses para definirse. Si agota el plazo, esto nos coloca en el 15 de diciembre, a una semana del vencimiento del crédito de 4.900 millones de euros con el grupo de bancos que renegocia el presidente Sacyr, Luis del Rivero (estas son algunas de las servidumbres de una operación apalancada como otras tantas que se hicieron en 2006). Problema número uno: que antes de conocerse la decisión, los acreedores serán reticentes a firmar. Problema número dos: la resolución se puede recurrir por vía administrativa. Largo me lo fiáis. La única salida razonable: que La Caixa, que posee un 12,8% de Repsol, haga de 'hombre bueno' y pida a accionistas y gestores un armisticio para debatir una paz duradera.