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Un pacto del BCE y Berlusconi da una tregua al mercado de deuda pública

El Banco se compromete a comprar deuda italiana y española. Los líderes de la UE se movilizan para acordar medidas que frenen el pánico bursátil

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La semana negra vivida por los ataques especulativos contra la deuda soberana de los países del euro, sobre las de Italia y España, se cerró en un clima de tregua tras los últimos movimientos de los gobiernos y las instituciones de la UE. Especialmente, por el pacto que habrían alcanzado el Banco Central Europeo (BCE) y el Gobierno de Silvio Berlusconi para la adquisición de bonos italianos y españoles a partir del lunes, a cambio de acelerar los ajustes previstos en su plan de austeridad.

Dicho y hecho, Il Cavaliere y su ministro de Economía, Giulio Tremonti, anunciaron a última hora de la tarde las medidas con las que esperan tranquilizar los mercados. Italia introducirá dentro de la Constitución un nuevo precepto que haga obligatorio el equilibrio presupuestario. Roma tiene previsto también modificar la Constitución para introducir el 'principio de la libertad', tal y como lo calificó Berlusconi, por el cual 'todo es consentido a menos que esté prohibido por la ley', lo que, según Tremonti, dará seguridad legislativa a unas próximas 'medidas liberalizadoras'. Además, anunciaron un paquete de recortes de gasto de 16.900 millones de euros, que sobre todo afectarán a la política asistencial, y una reforma del mercado laboral que posiblemente pase por la reforma de los estatutos de los trabajadores exigida por los agentes sociales.

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Berlusconi dijo, además, que en una conversación telefónica con el presidente francés, Nicolas Sarkozy, se abrió la posibilidad de convocar una reunión de ministros de Finanzas del G-7, preparatoria de un posterior G-8 del que debería salir 'un plan específico y conjunto contra la crisis'.

Este fue uno de los múltiples contactos que mantuvieron los dirigentes europeos, buscando medidas para frenar la especulación. Sarkozy habló también con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. En su conversación coincidieron en la necesidad de que los gobiernos colaboren y se coordinen, ante los temores surgidos en los últimos días sobre la economía mundial.

En estos contactos participó también la canciller alemana, Angela Merkel, que no ha dado señales de vida durante esta negra semana para los mercados de la eurozona. La canciller, que está pasando sus vacaciones en el Tirol, tiene previsto volver a su despacho el día 13, aunque la oposición socialdemócrata ha criticado que no haya hecho un alto en su descanso estival.

La Bolsa española se deja en la semana un 10%, el peor saldo en año y medio

Sí apareció, en cambio, el comisario de Asuntos Económicos de la UE, Oli Rehn, quien suspendió sus vacaciones para comparecer ante la prensa, escenificar su defensa del euro y reiterar su apoyo a las reformas impulsadas por el Gobierno español, informa desde Bruselas Laura García Martínez. La reforma del mercado laboral y la reestructuración de las cajas son medidas que van 'por el buen camino', en opinión del comisario, pero es urgente aplicarlas con celeridad y de forma 'contundente'. También pidió rigor en la reducción del déficit, 'en especial a nivel regional'.

Del acoso de los especuladores, Rehn dijo que es 'global' y lamentó la urgencia de los mercados por conocer los detalles de un acuerdo, el del segundo rescate de Grecia y la flexibilización del fondo de rescate, que requiere aún trabajo técnico y la ratificación de los parlamentos nacionales. Dejó claro que este proceso llevará 'semanas, no meses', para que el fondo disponga de poder para comprar deuda y ofrecer préstamos a los países en apuros.

La intuición en los mercados de movimientos por parte del BCE y de los gobiernos consiguió frenar lo que parecía una nueva jornada fatídica. Los rumores de que el BCE podría estar comprando bonos irlandeses, portugueses e incluso españoles e italianos propició el cierre de posiciones cortas sobre la deuda pública española e italiana que había llevado sus respectivas primas de riesgo hasta los 420 y los 415 puntos. Ambas se fueron moderando, sobre todo la española, que cerró la jornada en los 369 puntos, por primera vez desde mayo de 2010, por debajo del diferencial italiano (373 puntos).

Se cumplió la relación de que cuando baja la prima de riesgo la Bolsa lo agradece. Por lo que el Ibex 35 fue el índice europeo con menores pérdidas, cayó un 0,18%, mientras el Mib italiano, se dejó un 0,62%, frente a las fuertes pérdidas de Fráncfort (-2,78%) y París (1,26).

'El dato de paro de EEUU podría haber borrado los números rojos, pero incomprensiblemente no ocurrió así, a pesar de que se crearon más empleos de lo esperado', asegura Marta Campello, gestora de fondos de Abante Asesores. Efectivamente, la evolución del empleo en EEUU en julio fue positiva, pero, dado el pesimismo reinante en el mercado, las compras no se recuperaron. 'Entre otras cosas, porque la tensión es tan fuerte que los inversores no están atendiendo tanto a las noticias como a los indicadores técnicos y esos continuaron siendo negativos', explica Campello.

Con todo, la semana muy probablemente pasará a los anales de los mercados como una de las más negras en Bolsa. El crash de agosto ha llevado al Ibex 35 a perder en los últimos cinco días casi un 10% (el peor saldo en año y medio).