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Los padres primerizos son los que más padecen las vicisitudes de la crisis

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En plena crisis, el precio de los pañales, los carritos y las cunas es una gran carga para los padres, sobre todo para los primerizos, que no pueden aprovechar los enseres de sus hijos mayores para sus nuevos vástagos, situación que se pone de manifiesto en el Salón "Bebés y Mamás", que se celebra en Ifema.

Esta feria abre hoy sus puertas con más de 70 empresas expositoras para presentar las últimas novedades y productos para los recién nacidos y los niños de hasta 3 años, con "precios especiales", según indican los organizadores, con los que se pretende atraer a más de 20.000 padres y madres, principalmente de la Comunidad de Madrid.

Ni los "cheques bebé" ni las ayudas por maternidad parecen suficiente para muchos, que manifiestan que acuden a este salón en busca de ofertas y precios especiales en artículos porque consideran que "se pagan precios excesivos por traer un niño al mundo".

Tras el nacimiento del heredero, el gasto aproximado para los progenitores puede superar los mil euros, sin contar los costes mensuales en pañales, alimentación y accesorios.

Fuera de la feria un carrito para bebé con todos sus accesorios puede valer entre 300 y 500 euros, aunque en los portales subasta de Internet se puede regatear el precio de algún cochecito con menos aditamentos hasta unos 100 euros.

Una cuna supera los 300 euros, un par de conjuntos de ropa puede alcanzar los 100 euros, un coche-silla para el vehículo supone 120 euros más, y la bañera otros 50 euros.

"Lo tenemos más difícil", manifiestan un par de padres primerizos, que, delatados por sus ojeras, caminan por la feria en busca de artículos baratos y novedades que hagan que la relación con sus pequeños sea más cómoda y didáctica en los primeros años.

El vacío en los talleres de yoga para embarazadas contrasta con la cola del "restaurante para bebés", en la que se reparten comidas y productos gratuitos de muestra para los recién nacidos.

"A caballo regalado no se le mira el colmillo y menos ahora", dice una joven madre respecto a esta promoción organizada por una reconocida firma para captar nuevos clientes.

Mientras una madre curiosea en un 'stand' en el que se ofrecen dispositivos electrónicos para la vigilancia de los neonatos, un padre con aspecto trasnochado le dice que pregunte si existen "chismes" que duerman automáticamente al niño los días que juega el equipo de fútbol del que es seguidor: "¡Pero que sean baratos!", bromea.

El estereotipo de que las madres son las que más se preocupan mientras los padres "echan un ojito en otro lado" desaparece en esta feria, en la que se cuentan por docenas los papás que recorren los pasillos de Ifema con sus hijos mientras sus parejas hablan por el teléfono móvil o salen a fumar un cigarrillo, explica una expositora que viene todos los años.

La Feria incluye también un rincón de la lactancia, un lugar de encuentro que traslada a progenitoras y vástagos a uno de los estados más puros de la naturaleza, en el que las madres olvidan la crisis por unos minutos para ofrecer, de manera gratuita, todos los nutrientes necesarios a sus bebés.

Y gratuitas son también las actividades de la feria, que tras pagar una entrada de 11 euros, son muy demandadas por los asistentes, quienes acuden a talleres en los que se enseñan técnicas para tranquilizar al bebé o aumentar los lazos afectivos entre padres e hijos, además de trucos para mejorar la destreza en el cambio de los pañales.

En medio de las quejas por la situación económica los progenitores manifiestan que la sensación de ser padres no tiene precio, a pesar de que se tengan que "dejar medio sueldo" en pañales, enseres y educación para sus hijos.