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Un paisaje de película

En el norte de Arizona, Monument Valley es uno de los lugares más espectaculares y enigmáticos del planeta. John Ford rodó allí algunos de los westerns más alabados de su carrera y de toda la historia del cine.

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En 1938, un tal Harry Goulding se presentó en las oficinas de la United Artist, uno de los grandes imperios cinematográficos de Hollywood, y pidió hablar con el jefe de producción. Goulding traía una carpeta llena de fotografías de los alrededores de su puesto comercial en la tierra de los navajo. Su argumento era ¿para qué fabricar un mundo de cartón piedra en un estudio si el Oeste seguía existiendo de verdad allá en Arizona? Indios auténticos, con sus costumbres y ropas de siempre, en un paisaje capaz de materializar el espíritu del Oeste. Un año más tarde John Ford rodaba allí La diligencia. El mundo entero descubría el paisaje irreal y fabuloso de Monument Valley.

Monument Valley es un paraje alucinante poblado de pináculos, precipicios, puentes y arcos naturales sobre un mar de arena. Durante milenios, el viento y el agua han tallado estas formas caprichosas excavando el suelo de lo que era una meseta, cuyo nivel estaba en lo que ahora son la cima de los monumentos de piedra.






Estas formaciones son el paraíso del geólogo, pero también la puerta abierta a la imaginación. Cada una tiene un nombre, que muchas veces es el reflejo de la forma que adopta. Las más conocidas son The Mittens (las Manoplas), esas masas cuadradas con un pináculo en cada extremo. Las tres agujas de piedra alineadas son The Three Sisters (las Tres Hermanas), porque alguien vio en ellas a dos monjas que escoltaban a una joven novicia entre ellas. El imponente El Capitán, que se yergue enorme y solitario en la llanura con su superficie rugosa, es conocido por los navajo como Agathla, el Lugar con la Piel Raspada.

Monument Valley es un parque tribal navajo y se encuentra dentro de la Reserva India de los Navajo, la más grande de Estados Unidos, que se extiende por partes de Arizona, Utah y Nuevo México. La Reserva ha ido creciendo con varias ampliaciones desde los tiempos en que los navajo se instalaron aquí después de su Larga Marcha.

Los navajo forman la mayor tribu de Estados Unidos, casi 200.000 habitantes en la reserva que para ellos es la Nación Navajo. Un desierto en el que se mantienen viejas formas de vida al lado de otras propiciadas por el mundo exterior. Se siguen pastoreando rebaños de ovejas, traídas a la zona por la expedición de Juan de Oñate a finales del siglo XVI, pero la lana se transporta en potentes vehículos todo-terreno hasta los puntos de venta.

Todavía se siguen construyendo los tradicionales hogan, esas pequeñas casas adaptadas al desierto, abiertas siempre hacia el este, frescas en verano y cálidas en invierno, pero la mayoría vive en casas modernas en Window Rock, su capital, Tuba City, Kayenta o Shiprock.

Monument Valley no es sino una pequeña parte de la reserva. También la más conocida, sobre todo por ser el escenario de algunos de los más memorables westerns de John Ford. Tanto, que ya es conocido como el país de Ford, un paisaje mágico tan identificado con la obra del viejo maestro que nadie se atreve a rodar en él. Para unos sería plagio. Para otros, un motivo de comparación del que probablemente saldrían muy mal parados.

Entre 1939 y 1964, Ford rodó en su totalidad o en parte nueve películas en Monument Valley. Entre ellas, además de La diligencia, algunos clásicos como Pasión de los fuertes, Fort Apache, La legión invencible, Río Grande, Centauros del desierto y El sargento negro. Un fresco inigualable sobre la conquista del Oeste y las relaciones tormentosas entre los colonos blancos y los indios.


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