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Los países del APEC buscan una salida a la crisis mundial

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Por Jean Luis Arce y Paul Eckert

Los líderes de 21 economías del área Asia-Pacífico, entre ellos los gigantes Estados Unidos, China y Rusia, buscaban el sábado en Perú un consenso para impulsar el libre comercio como un camino que evite profundizar la crisis económica que ya se siente a nivel global.

En el Foro del Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), los líderes esperan también desbloquear las negociaciones de la Ronda de Doha dentro la Organización Mundial de Comercio (OMC), bloqueada por discrepancias en el sensible tema agrícola.

El APEC, que concentra casi la mitad del comercio mundial, intentará además dar fuerza a las discusiones del G-20, que la semana pasada se comprometió a utilizar el comercio y el gasto gubernamental para enfrentarse a la crisis.

El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, que realiza su última visita al extranjero como mandatario, se comprometió a trabajar duro para romper barreras y avanzar en un acuerdo en la Ronda de Doha antes de que finalice 2008.

"Reconozco que dejaré la presidencia en dos meses, pero aún así este Gobierno trabajará para poner las modalidades en marcha de forma que Doha pueda completarse y enviemos así el mensaje de que nos negamos a aceptar el proteccionismo en el siglo XXI", declaró el sábado en Lima.

"Esta cumbre se celebra en un momento importante, de una grave situación económica mundial y también en un momento de cooperación sin precedentes", agregó el mandatario.

México, Chile y Perú, los más abiertos al libre comercio en Latinoamérica, son los únicos de esta región en el APEC.

Los otros miembros son Australia, Brunei, Canadá, China, Hong Kong, Indonesia, Japón, República de Corea, Malasia, Nueva Zelanda, Papúa Nueva Guinea, Filipinas, Rusia, Singapur, Tailandia, Taipei, Estados Unidos y Vietnam.

"Estamos ante una crisis inédita, así que necesitamos tomar medidas inéditas", dijo previamente el presidente de Corea del Sur, Lee Myung-bak, en su discurso ante altos ejecutivos del foro, una reunión paralela a la cumbre de líderes.

"Para dinamizar la economía cada país tendrá que estimular la demanda interna apoyando el gasto gubernamental y reduciendo tributos", agregó el mandatario asiático.

EL PESO DE LOS GRANDES

La reunión del APEC se produce en un momento en el que se espera que la mayoría de los países desarrollados entre en recesión el próximo año, golpeados por la crisis financiera mundial.

Los líderes esperan emitir una declaración especial sobre cómo encarar la crisis, que incluya entre otras cosas un llamamiento para impedir que el proteccionismo aceche a las economías desarrolladas en perjuicio de los emergentes.

Bush, que dejará la presidencia en enero en manos del mandatario electo Barack Obama, aprovechó para reunirse con otros líderes en busca de apoyo para la agenda anticrisis.

"Pienso que es muy importante para nosotros seguir trabajando juntos durante el tiempo de la turbulencia económica", dijo a periodistas Bush, tras su reunión con el primer ministro de Canadá, Stephen Harper.

Bush reclamó en su discurso ante los ejecutivos del APEC respaldar los pactos de libre comercio, entre ellos con el de Colombia, trabado en el Congreso estadounidense.

El mandatario estadounidense aprovechó en Lima reunirse con su par chino, Hu Jintao, para tratar temas políticos como la finalización del programa nuclear de Corea del Norte.

China, el país emergente más importante del mundo y cuya economía seguirá creciendo pese a la turbulencia mundial, ha manifestado su deseo de desempeñar un papel "responsable" para enfrentar la crisis financiera.

El mandatario chino Hu advirtió en una reunión con ejecutivos en el marco del APEC, que la situación financiera mundial "se mantiene extremadamente sombría".

APEC reúne a unas 2.600 millones de personas o el 41 por ciento de la población mundial y representa el 55 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) de todo el planeta.

Las principales calles de Lima eran patrulladas por miles de policías en prevención de ataques como el ocurrido en 2002, cuando un grupo guerrillero hizo explotar un coche bomba cerca de la embajada estadounidense que dejó 10 muertos, días antes de la primera visita de Bush.