Publicado: 12.08.2014 11:43 |Actualizado: 12.08.2014 11:43

Pajares, incinerado en un ataúd estanco

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El cadáver del sacerdote Miguel Pajares ha sido incinerado este martes en el crematorio de Villaba (Madrid) cumpliendo los protocolos de seguridad recogidos en el decreto 124/1997 de Sanidad Mortuoria de la Comunidad de Madrid, según fuentes de la Consejería de Sanidad.

El cadáver de Pajares salió del Hospital Carlos III-La Paz para proceder a su incineración sobre las 14 horas y el traslado corrió a cargo de personal de una empresa funeraria, que procedió a mover el cadáver cumpliendo también dichos protocolos.

Según el decreto, el cuerpo de Pajares se establece como cadáver de grupo 1 los que comprenden personas cuya causa de defunción represente "un riesgo sanitario tanto de tipo profesional para el personal funerario como para el conjunto de la población", según normas y criterios fijados por la Administración Pública.

El decreto también establece que los féretros deben tener una serie de características para este tipo de casos. Así, el receptáculo debe ser estanco para proceder a su traslado y en su interior debe contener material absorbente y deberá estar provisto de un dispositivo depurador para equilibrar la presión interior y exterior.

Por su parte, el Hospital de La Paz-Carlos III emitió un comunicado en el que confirmaba la muerte del religioso a causa de complicaciones derivadas del virus del ébola.

El cadáver de Miguel Pajares, fallecido en el Hospital Carlos III a los 75 años, fue "sellado e incinerado" sin practicarle la autopsia para evitar la propagación de la enfermedad.

El manejo post morten de un cuerpo infectado por ébola, o con sólo la mera sospecha de haberse contagiado con este virus, prohíbe la autopsia por "la alta carga viral de los fluidos corporales".

El contacto con los cadáveres debe realizarse "por personal entrenado" y no se procede, en estos casos, a ninguna preparación del cuerpo del difunto, precisan fuentes sanitarias. A continuación, se procede al sellado del cuerpo del fallecido que finalmente es incinerado por la Policía Sanitaria Mortuoria.

En cuanto a las medidas de control ambiental, la norma exige la limpieza con desinfectantes de uso hospitalario de las superficies potencialmente contaminadas así como la incineración de la ropa o prendas que hayan estado en contacto con el cuerpo.

Por otra parte, y en relación al tratamiento de la enfermedad, el microbiólogo del Hospital Clínic de Barcelona Mikel Martínez Yoldi, uno de los expertos españoles en el virus del ébola, pronostica que "no habrá vacuna a corto plazo", aunque también considera que "el riesgo de expansión del virus es bajo" en Occidente.

A pesar del fallecimiento del religioso y de la extensión de la epidemia en África Occidental, Yoldi afirma que el virus no supone una "amenaza real" para Europa ni Estados Unidos, ya que "aunque puedan darse más casos, éstos serían importados y de difícil transmisión". "No es como el virus de la gripe, porque para que pueda darse el contagio es necesario un contacto muy estrecho" entre sangre, tejidos o fluidos del afectado con la persona sana, algo extremadamente difícil dado el aislamiento al que se somete al enfermo y las medidas que ya se aplican en las fronteras. Entre ellas, figuran "cuestionarios a las salidas y entradas de los vuelos a zonas en riesgo y seguimientos intensivos de los posibles casos".

El microbiólogo no considera la inmigración ilegal un foco probable de riesgo porque "es difícil que entre estas personas se encuentre un infectado y, además, un caso grave que requiriera asistencia sanitaria seguramente sería detectado y aislado" en poco tiempo. Además, la enfermedad se extiende por el contacto con pacientes en fase aguda, no con los que ya la han superado: "Históricamente, el ébola se ha controlado mediante el aislamiento de los pacientes infectados y el seguimiento de los contactos", ha explicado Yoldi.

Los supervivientes deben la cura a su propio sistema inmunológico Los supervivientes deben la cura a su propio sistema inmunológico, más resistente al virus que el de los fallecidos, ya que no existen tratamientos antivirales específicos ni vacunas "y la enfermedad sólo puede tratarse con terapias de soporte y evitando complicaciones..., en definitiva, dándole al enfermo tiempo para que su propio organismo supere la infección".

Aunque también puede recibirse ayuda ajena: es el caso del médico y misionero norteamericano Kent Brantly, quien puede estar superando la enfermedad gracias a los anticuerpos obtenidos mediante una transfusión de sangre de un joven que había derrotado previamente al virus y al nuevo fármaco experimental Zmapp. Éste es el mismo cóctel de anticuerpos de origen estadounidense que se ha administrado en los últimos días a Pajares, aunque no ha servido para salvarle la vida .

Yoldi recuerda que, a pesar de las expectativas creadas por el Zmapp, este fármaco se encuentra todavía en desarrollo y por tanto no garantiza los resultados positivos. "No ha pasado los controles ni los estudios necesarios para poder ser administrado de manera rutinaria..., tampoco parece que podamos contar con una cantidad suficiente para el número de personas que podrían necesitarlo", insiste. Además, es muy complicado aplicar medidas de este tipo a gran escala dado que en una epidemia en zonas subdesarrolladas no se dispone ni de la cantidad de suero necesaria ni de la infraestructura para ser administrado.

Por si fuera poco, "no se sabe cuándo ni dónde puede darse la próxima epidemia de ébola, lo que dificulta aún más cualquier posible ensayo clínico de un tratamiento o vacuna", advierte el microbiólogo.

Otro potencial enfoque preventivo podría dirigirse "al reservorio epidemiológico del ébola, que son los murciélagos", pero esto probablemente sea aún más complejo "dada la imposibilidad de controlar poblaciones tan grandes y además migratorias", ha recordado.

Actualmente la única actuación válida es la prevención

En cuanto a la vacuna, "siempre es deseable, sobre todo para limitar el avance de la epidemia" aunque es difícil saber en qué áreas debería aplicarse dado lo impredecible de la aparición de la siguiente epidemia. Pese a ello, Yoldi revela que "uno de los candidatos vacunales de los que se dispone ha mostrado en estudios animales ser capaz de disminuir la mortalidad, tanto si es aplicada antes de la exposición al ébola como después, algo que es de sumo interés".

A día de hoy, sin vacuna ni tratamiento específico disponibles, la única actuación válida sigue siendo la prevención mientras dure esta epidemia, que "se considerará finalizada cuando se supere el doble del periodo máximo de incubación, es decir, 42 días desde el último caso".


http://www.quoners.es/debate/crees-que-el-ebola-se-convertira-en-una-pandemia-en-africa