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El pan, alimento básico y obra de arte

EFE

En momentos de crisis y escasez, el pan es un producto básico para la supervivencia de la gente humilde, y así lo entienden doce artistas que han plasmado en El Cairo su visión sobre la importancia de este alimento para la sociedad local.

Muestra de su relevancia es que los egipcios lo denominan "aish", que en árabe significa "vida", y que la subida de su precio ha ocasionado diversas crisis en el país.

A esta idea de alimento vital se aferra la exposición titulada sencillamente "Pan", que se exhibe en el centro cultural Darb 1718 hasta el próximo 7 de noviembre.

Con el objetivo de concienciar al público de los problemas de los ciudadanos de a pie, el organizador de la muestra, el egipcio Moataz Nasr, invitó a una docena de artistas a expresar libremente la situación actual de carestía.

"Estamos sufriendo este problema de falta de pan y pensé que era el momento de que los artistas se involucraran y trataran este tema con otro idioma, con el lenguaje del arte", aseguró a Efe este polifacético autor.

A partir de un hilo temático común basado en un texto elaborado por Nasr, cada uno de los participantes en la exposición manifiesta su punto de vista con distintas técnicas y materiales, con el resultado final de que "cada pieza tiene su propia energía y es como un cuerpo".

Y fuerza no les falta: el pan de pita al que Nasr presta su voz en la vídeo-instalación "A las puertas de la muerte" parece un ser humano que respira, estornuda y al que le falta el aire.

Un juego asfixiante con el que el artista plantea el nacimiento del pan en el horno, "cómo trata de sobrevivir y finalmente muere", algo que refleja bien, a su juicio, la situación de hoy en día.

"He empezado a ver en la televisión que la gente se muere de hambre y cuando yo era joven creíamos que eso no le podía ocurrir a nadie en Egipto", se lamentó Nasr.

Ya el año pasado este país árabe fue escenario de la llamada "crisis del pan". Debido al aumento del precio de los alimentos más de una quincena de personas falleció en peleas y avalanchas humanas cuando hacían cola ante las escasas panaderías que venden pan subvencionado por el Gobierno.

Alejándose de la angustia y las calamidades, la joven artista Shaymaa Aziz imagina el pan de molde como un paisaje idílico en el que la gente duerme la siesta, en su serie de fotografías con figuras humanas pintadas en gris y perfiladas en negro.

Con la idea del pan como la Tierra trabaja también Mohamed Jalifa, quien en "Pan y migas" denuncia que mucha gente en el mundo se ve privada de este alimento y sólo puede acceder a las migas mientras sueña con una rebanada completa.

Entre las distintas obras llama la atención la del artista Nathan Doss, que en "El hombre no vive sólo de pan" esculpe en cuarzo varias hogazas de pan "baladi" (popular).

Doss explicó a Efe que la piedra de cuarzo en la que ha plasmado su visión sobre este alimento básico procede de Asuán (en el sur de Egipto) y que al verla por primera vez quedó sorprendido porque "el color era igual que el del pan".

El hombre no vivirá sólo de pan, según Doss, pero como afirma Nasr, "para los egipcios es lo más importante, no necesitan otra cosa para sobrevivir".

La textura de este alimento queda patente en la mayoría de las obras, pero en la instalación que abre la exposición, "El hambre después de Gazzar" de Yusef Limud, se percibe hasta su olor.

Limud coloca en el suelo trozos de pan seco y en la pared a los personajes del cuadro "Popular course" (1948) del egipcio Hadi el Gazzar, que muestra una cola de gente pobre y hambrienta.

Una fila de desamparados que podría repetirse décadas después, ya que "la crisis económica mundial -asegura Nasr- está afectando a la gente, y aquí (en Egipto) las cosas no están organizadas, no hay transparencia y el Gobierno no tiene una agenda".

La exposición cierra sus puertas el 7 de noviembre, pero la conciencia acerca de la importancia del pan continuará en el centro cultural Darb 1718, ya que su propio nombre hace referencia a unas manifestaciones celebradas en 1977 con motivo del recorte de las subvenciones al pan y otros alimentos impuesto por el entonces presidente Anuar al Sadat.

Tratar de modificar el precio del pan siempre trae problemas, como ocurrió el 17 y 18 de septiembre de ese año cuando miles de personas salieron a la calle, en los disturbios más graves ocurridos en Egipto en la época contemporánea.

Esos días se saldaron con cerca de setenta muertos y fueron, en opinión de Nasr, "la última vez que los egipcios salieron a la calle a decir no (a sus gobernantes)".

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