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Pánico bursátil ante la posible quiebra húngara

El anuncio del nuevo Gobierno de Orbán sobre el falseamiento de las cuentas por el Ejecutivo anterior tumba los mercados

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Los mercados mundiales volvieron a caer ayer en picado. El capital huyó de las bolsas presa del pánico al oír por boca de un portavoz del Gobierno conservador de Hungría, salido de las elecciones del pasado mes de abril, que 'no es una exageración' hablar de suspensión de pagos de la deuda soberana del país.

Los inversores ni se pararon a mirar el reguero rojo que dejaban a su paso en cuestión de minutos. Les bastó con ver que la ecuación del día incluía un conflicto de deuda pública y además de un país de la Unión Europea, aunque no sea de la zona del euro. Los seguros que cubren la deuda húngara (CDS) se dispararon un 23,7% hasta los 392,3 puntos.

La desconfianza del mercado es absoluta. Hungría es supervisada trimestralmente por el Fondo Monetario Internacional (FMI) desde noviembre de 2008, cuando el organismo internacional tuvo que activar un instrumento de financiación de emergencia para el país, al que ya le ha aportado 8.700 millones de euros.

Un portavoz del Gobierno compara la situación con la de Grecia

El temor es que la banca vuelva a estar tan dañada como cuando quebró Lehman Brothers, esta vez por los títulos de deuda pública que duermen en sus balances. Además, como la economía real está ya en crisis aguda y los déficit públicos desbocados, los gobiernos difícilmente podrían acudir al rescate esta vez. El tercer argumento es que, si el sistema financiero sigue tan debilitado, no podrá abrir el grifo del crédito para facilitar la recuperación económica. El mal dato del empleo en mayo en EEUU respecto a las previsiones no hizo sino avivar la hoguera.

Las caídas de los índices en los principales parqués europeos fueron desde el 1,63% del londinense FTSE, pasando por el 1,91% del Dax alemán y el 2,86% del CAC40 francés. La peor parte volvió a llevársela el Ibex español, que sufrió una caída del 3,80%. La española cayó más incluso que el índice general de Budapest, que se dejó un 3,3% en el día.

La banca europea lideró las caídas con especial protagonismo para la segunda mayor entidad francesa, Sociètè Gènèrale (cayó un 7,58%), afectada por rumores sobre posibles pérdidas ligadas a derivados (instrumentos que apuestan por la evolución de un valor).

Las noticias tuvieron un impacto inmediato y brusco en el mercado de divisas y el euro cayó un 1,52% en la jornada hasta situarse por debajo de los 1,20 dólares, un suelo que no perforaba desde marzo de 2006. La moneda única se sitúa ya cerca de la cotización de 1,17 dólares con que nació la divisa europea el 1 de enero de 1999.

El Gobierno conservador húngaro, liderado por el ahora primer ministro Víktor Orbán, emuló ayer la tragedia griega al anunciar que las cuentas públicas del país parecen estar mucho peor de lo que decía el Ejecutivo anterior. El déficit previsto para este año (3,8% según el FMI y 4,5% según el Banco de Hungría) podría llegar al 7,5%.

El euro pierde el suelo de los 1,20 dólares que superó en marzo de 2006

¿Manipulación de datos? Esa es al menos la grave acusación vertida ayer por el portavoz del Ejecutivo húngaro, Péter Szíjjártó, para sostener que 'la economía (del país) está en una situación muy grave'.

No era la primera voz de alarma. Szíjjártó aclaraba las palabras de Lajos Kósa, el segundo en el escalafón del partido ahora en el Gobierno, el Fidesz, que el día anterior había asegurado que Hungría sufre una crisis 'comparable a la de Grecia'.

El Gobierno de Orbán presentará este fin de semana un informe con cifras preliminares sobre la verdadera situación económica de Hungría. Los socialistas, ahora en la oposición, calificaron las declaraciones del Fidesz de 'exageración' y señalaron que 'hablar sobre el peligro de una bancarrota equivale a un suicidio'. Fidesz prometía en su programa electoral reducir los impuestos y ayer sus líderes mantenían esta intención en declaraciones a los medios.