Publicado: 12.08.2015 11:41 |Actualizado: 12.08.2015 11:41

El Papa arremete contra la esclavitud laboral y dice que la "fiesta" es "un invento de Dios"

Bergoglio critica que la "ideología del beneficio y del consumo quiera comerse también los momentos de descanso y condenó la "obsesión del beneficio económico que niega al hombre el tiempo para lo verdaderamente importante".

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Pope Francis wears a skull cap he received from a faithful as he arrives to lead his Wednesday general audience in Paul VI hall at the Vatican Pope Francis wears a skull cap he received from a faithful as he arrives to lead his Wednesday general audience

El Papa Francisco, rodeado de fieles, a su llegada a la audiencia general de los miércoles, en la sala Pablo VI del Vaticano./ REUTERS

CIUDAD DEL VATICANO.- El Papa Francisco afirmó este miércoles que los seres humanos no deben ser "esclavos del trabajo, sino señores" y señaló que la esclavitud laboral "va en contra de Dios y en contra de la dignidad humana".

"No debemos ser nunca esclavos del trabajo, sino señores. Sin embargo, vemos que hay millones de hombres, de mujeres y también de niños que son esclavos del trabajo. Son explotados, esclavos del trabajo. Esto va en contra de Dios y en contra de la dignidad humana", dijo Jorge Bergoglio.

En la audiencia general celebrada en el Aula Pablo VI del Vaticano, el pontífice argentino lamentó que en las sociedades contemporáneas "el afán de riqueza" ponga "en riesgo los ritmos de las vidas humanas" y defendió que todo ser humano tiene derecho a un periodo de "fiesta", "un invento de Dios" que permite "contemplar los frutos del trabajo bien hecho".



"Dios nos enseña que festejar no es dejarse vencer por la pereza, sino volver la mirada al fruto de nuestros esfuerzos con gratitud y benevolencia", apuntó.

Bergoglio criticó que la "ideología del beneficio y del consumo quiera comerse también la fiesta" y condenó la "obsesión del beneficio económico que niega al hombre el tiempo para lo verdaderamente importante".

"La fiesta es un precioso regalo que Dios ha hecho a la familia humana", dijo Francisco, pero no una fiesta "del consumo y el desenfreno", sino un tiempo que permite a la persona "volver la mirada hacia los hijos o los nietos que están creciendo y pensar qué bonito que Dios lo haya hecho posible".