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El Papa denuncia que la "cultura de la muerte" insidia a los ancianos

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El papa Benedicto XVI denunció hoy que la "cultura de la muerte" insidia también a la tercera edad, "ya que con creciente insistencia se propone la eutanasia como solución para resolver casos difíciles", y pidió que los abuelos no estén excluidos de la familia.

El Pontífice hizo estas manifestaciones en el discurso que dirigió hoy en el Vaticano a los asistentes a la XVIII Asamblea Plenaria del Consejo Pontificio para la Familia, que ha tratado el tema "Los abuelos, su testimonio y presencia en la familia".

El Obispo de Roma dijo que en el pasado los abuelos desempeñaban un papel importante en la vida y en el crecimiento de la familia y que incluso cuando eran muy mayores continuaban a estar con los hijos, con los nietos e incluso con los biznietos, "dando testimonio de premura, sacrificio y una diaria entrega sin reservas".

Sin embargo, prosiguió el Papa, en la vida actual "la evolución económica y social" ha llevado a profundas transformaciones en la vida de las familias y los ancianos.

Muchos abuelos se encuentran "en una especie de zona de aparcamiento y muchos se dan cuenta que son un peso para la familia y prefieren vivir solos o en casas de reposo, con todas las consecuencias que ello comporta", añadió.

"Por desgracia, desde muchas partes avanza la cultura de la muerte, que insidia también a las personas de la tercera edad. Con creciente insistencia se llega hasta a proponer la eutanasia como solución para resolver situaciones difíciles", denunció el Papa.

Benedicto XVI exhortó a actuar "con fuerza ante todo lo que deshumaniza la sociedad" y a "derrotar" cualquier tipo de marginación, "ya que los que están arrastrados por la mentalidad individualista no son los abuelos y los ancianos en general, sino toda la sociedad".

El Papa reiteró que los abuelos "siguen siendo un testimonio de unidad, de valores basados en la fidelidad a un único amor que genera la fe y la alegría de vivir".

"Los nuevos modelos de sociedad y el relativismo imperante han debilitado esos valores fundamentales del núcleo familiar. Los males de nuestra sociedad necesitan urgentes remedios. No se puede proyectar el futuro sin referirse a un pasado cargado de experiencias significativas y de puntos de referencia espirituales y morales", precisó el Pontífice.

En esta asamblea, que ha durado tres días, habló también el secretario de Estado Vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone, que mostró su preocupación por la tendencia de las familias a "disgregarse cada vez más según los esposos se acercan a la edad madura", una fase en la que necesitan "amor y comprensión recíprocos".

Sobre la figura del abuelo, el purpurado resaltó su "fuerza reconfortante y el seguro apoyo moral" que ofrecen unas personas que "transmiten valores perennes a las nuevas generaciones".

"Los ancianos nos recuerdan que la vida en la tierra es una parábola con un inicio, un desarrollo y un fin, y que para hallar la plenitud de la vida, ésta debe tener como referencia valores no efímeros", señaló Bertone.

El cardenal agregó que en una sociedad en la que muchos jóvenes llevan vidas en las que los valores éticos "son cada vez más superficiales y están dominados por el hedonismo imperante" es importante la función de los abuelos, como "auténtica cadena de transmisión de la fe a las nuevas generaciones".

A la asamblea no ha asistido el presidente del Consejo Pontificio para la Familia, el cardenal colombiano Alfonso López Trujillo, que se encuentra gravemente enfermo y hospitalizado en un centro sanitario de Roma.

Hoy, tras analizar la situación de los abuelos en la familia moderna, Benedicto XVI se refirió al VI Encuentro de la Familia que se celebrará en enero de 2009 en Ciudad de México e invitó a las asociaciones de familias católicas a prepararse para el evento.

"Todas las familias cristianas del mundo miran a esta nación (México) 'siempre fiel' a la Iglesia, que abrirá las puertas a todas las familias del mundo", dijo el Papa.

El lema del VI Encuentro Mundial es "La familia formadora en los valores humanos y cristianos".

El encuentro de México sigue a los celebrados en Roma en 1994, en Río de Janeiro (Brasil) en 1997, y de nuevo en Roma en el año 2000, con motivo del Jubileo de las Familias.

El cuarto encuentro fue en Manila en 2003 y el quinto en Valencia (España) en 2006.