Publicado: 05.08.2015 13:54 |Actualizado: 05.08.2015 18:45

El Papa dice que los divorciados que inician una nueva relación "no son excomulgados"

El Pontífice asegura que aunque contradigan el sacramento cristiano, siguen perteneciendo la Iglesia, que "no tiene cerrada las puertas a nadie"

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El Papa Francisco rodeado de fieles a su llegada a la audiencia general, en el Vaticano. REUTERS/Giampiero Sposito

El Papa Francisco rodeado de fieles a su llegada a la audiencia general, en el Vaticano. REUTERS/Giampiero Sposito

CIUDAD DEL VATICANO.- Los divorciados "no están excomulgados y no deben ser tratados como tales", sino que "forman parte de la Iglesia", fue el mensaje defendido este miércoles por el papa Francisco de cara al Sínodo de la Familia, que se celebrará en octubre de 2015.

"Hoy nos referimos a la situación de aquellos que, tras la ruptura de su vínculo matrimonial, han establecido una nueva convivencia. (...) Estas personas no están excomulgadas como algunos piensan, ellas forman parte de la Iglesia", dijo Jorge Bergoglio en la audiencia general de este miércoles (que se celebró en el Aula Pablo VI, y no en la Plaza de San Pedro como es habitual, debido a las altas temperaturas veraniegas en Roma).

La de este miércoles era la primera audiencia general del pontífice tras la corta pausa estival de la que ha disfrutado en julio y con la que se ha recuperado de su intenso viaje a Ecuador, Bolivia y Paraguay.



Desde el inicio de su pontificado en marzo de 2013, el papa Francisco ha insistido en la misericordia y su convicción de que "la Iglesia es la casa paterna en la que hay espacio para todos". También para los divorciados, como ha remarcado hoy.

No es la primera vez que Jorge Bergoglio se refiere a esta cuestión pues el pasado junio ya dijo que en algunos casos la separación "puede incluso ser moralmente necesaria cuando se intenta proteger al cónyuge más débil o a los hijos de las heridas causadas por la prepotencia, la violencia, la humillación, la extrañeza y la indiferencia". Sin embargo, nunca antes se había referido públicamente y con tanta claridad a la situación en que se encuentran esas personas con respecto a la Iglesia.

El delicado tema sobre cómo los 1.200 millones de miembros de la Iglesia católica deberían tratar a los fieles divorciados será un asunto central en la reunión mundial de obispos que tendrá lugar en octubre en el Vaticano. La Iglesia actualmente predica que estos católicos no pueden recibir la comunión a menos de que se abstengan de tener relaciones sexuales tras divorciarse, dado que su primer matrimonio aún es válido ante los ojos de la comunidad religiosa.

Obispos progresistas han estado buscando un cambio y Francisco ha dado indicios de que también se inclina por una posición más moderada, y que quiere que el sínodo que se realizará en octubre brinde propuestas al respecto.

El Papa Francisco posa con un grupo de militares argentinos después de la audiencia general, en la Sala Pablo VI del Vaticano. REUTERS/Giampiero Sposito

El Papa Francisco posa con un grupo de militares argentinos después de la audiencia general, en la Sala Pablo VI del Vaticano. REUTERS/Giampiero Sposito

En declaraciones durante su audiencia general, Francisco dijo que era urgente que la Iglesia desarrolle maneras de brindar una "acogida real" a los católicos que han hallado la felicidad en un segundo matrimonio después de que el primero fracasara. "Es necesario una acogida fraterna y atenta, en el amor y en la verdad, hacia estas personas que en efecto no están excomulgadas, como algunos piensan: ellas forman parte siempre de la Iglesia", dijo el primer papa latinoamericano de la historia.

Francisco sostuvo que era particularmente importante que los sacerdotes reciban cordialmente a la gran cantidad de hijos de estas parejas. "¿Cómo podemos pedirle a estos padres educar a los hijos en la vida cristiana si están alejados de la vida de la comunidad?", afirmó.

Los hijos de padres católicos que se han vuelto a casar fuera de la Iglesia no deben cargar el "peso adicional" de hacerlos sentir apartados en las comunidades locales, añadió Francisco. "La Iglesia no tiene las puertas cerradas a nadie", afirmó.