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"El Papa no quiere dividir a los anglicanos"

Lo dice el obispo de Almería, que además sugiere que Ratzinger seguirá tratando de llevar a más grupos al redil.

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El obispo de Almería y presidente de la Comisión de Relaciones Interconfesionales de la Conferencia Episcopal Española (CEE), monseñor Adolfo González Montes, ha asegurado que el anuncio de una Constitución Apostólica de Benedicto XVI para regular la acogida de los anglicanos en la Iglesia católica 'avanza hacía la unidad visible desde el respeto a la fe de cada Iglesia y en busca de la verdad plena de fe en el marco del diálogo ecuménico genuino'.

En una carta a la que ha tenido acceso Europa Press, González Montes, quien atribuye las citadas medidas a la 'gran preocupación' del Papa 'por la unidad cristiana', rechaza que se trate del resultado de una estrategia católica 'de carácter proselitista' en aras de 'dividir a la Comunión Anglicana y debilitar aún más su crítica situación interna', un método que considera 'equivocado'.

En esta línea, resalta que la Constitución revelada 'no hubiera sido posible sin la convergencia doctrinal lograda por el diálogo ecuménico en los último 40 años' y alude a la Declaración del día 20 de octubre del Arzobispo católico de Westminster, Vincent G. Nichols, y el Arzobispo anglicano de Canterbury, Rowan Williams, en la que queda explicito que 'estos anglicanos que llegan a la Iglesia Católica son en su mayoría anglocatólicos de la llamada 'ala alta', que forma parte del ordenamiento eclesiástico del anglicanismo junto con el 'ala baja' o evangélica.

González Montes sostiene, sin embargo, que 'no han pedido la comunión católica por esta sola razón, sino porque, además de esto, vienen experimentando que la crisis dogmática y disciplinar del anglicanismo pone gravemente en peligro la común tradición de fe apostólica que ha hecho posible la convergencia doctrinal lograda durante las últimas décadas

'Estos anglicanos --ahonda-- han experimentado en sus carnes el riesgo del cambio eclesial propiciado por el progresismo ideológico que afecta al anglicanismo, poniendo en peligro la estructura sacramental de la fe no menos que la moral y la disciplina eclesiástica y afectando al acuerdo sustancial que hacía albergar a católicos y anglicanos la esperanza de avanzar con seguridad hacia la unidad visible de la Iglesia'.

El presidente de la Comisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales subraya que hay 'voluntad de proseguir dialogando ya que Roma quiere salvaguardar los derechos de la conciencia personal' que no pueden supeditarse, según afirma, 'al ritmo y resultados del diálogo ecuménico, que Roma desea proseguir y estimular'.

Al hilo de esto, señala que la Constitución Apostólica que reglamentará la entrada de anglicanos en la Iglesia Católica creará 'Ordinariados diocesanos' análogos a los Ordinariados militares, o tal vez los Vicariatos que el Código prevé 'por razón del rito' para los católicos orientales 'con el propósito --concluye-- de acoger a estos fieles sin que tengan que renunciar a la forma histórica de tradición espiritual, litúrgica y disciplinar del anglicanismo'.