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Papandreu anuncia otra ola de recortes para evitar la bancarrota helena

Un centenar de detenidos en una manifestación contra el nuevo plan en Salónica

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Ni se pararon los trenes, ni los ferrys echaron el ancla como sucedió el pasado 1 de mayo. Aquel día, Grecia se paralizó para protestar por la tardanza de la Unión Europea en desbloquear el segundo tramo de rescate europeo, que junto al FMI, inyectará 110.000 millones de euros a la economía helena. Apenas ocho semanas después del acuerdo en Bruselas sobre el segundo plan de ayuda, Grecia continúa en el ojo del huracán. Ayer, los taxis se amontonaban vacíos por las esquinas de Salónica, la segunda mayor ciudad griega. Fue el único servicio público que no funcionó por sus calles. Los taxistas, en huelga durante 24 horas por la liberalización de su sector, se sumaron a estudiantes y funcionarios en sus protestas contra el severo plan de recortes.

'Esta situación es inaguantable', gritaba un conductor junto a su vehículo estacionado. En el fondo, el Gobierno de George Papandreu clama lo mismo pero con un tono de retórica obediencia. 'Estamos absolutamente determinados, con independencia del coste político que pueda tener, a cumplir con nuestros compromisos de reformas', incidía Evangelos Venizelos, ministro de Finanzas heleno, en una conferencia ante empresarios que pronunciaba al norte de Salónica, no muy lejos de las manifestaciones.

Más rebaja de suelda funcionarios y alza de impuestos, entre las medidas

Evanzelos quiso vender optimismo a pesar de sus anuncios. 'Saldremos de la crisis, pero tendremos que seguir con los esfuerzos', aseguró. De sus palabras emanó otra catarata de recortes. Más privatizaciones, más ajustes en la reforma laboral, más rebajas en los sueldos de los funcionarios y nuevas subidas de impuestos, como el IVA. En la calle, su anuncio se escuchaba en las radios de los taxis estacionados. 'Yo no sé si Grecia está en bancarrota. Lo que si sé es que mi familia está a punto', aseguraba un bombero que ha perdido un 40% en su capacidad adquisitiva debido a los recortes y la inflación.

Una situación de estrés que ha alentado el clima de continuo impago que descuentan no sólo los mercados, sino desde el viernes ya el gobierno alemán, que maneja ya la opción de que Grecia pueda salir del euro. 'No será así. Haremos todos los esfuerzos que sean necesarios para continuar en el euro', aseguró ayer el primer ministro Papandreu, en un discurso que algunos analistas consideraban como el anuncio de la bancarrota del país. 'Nuestra prioridad es luchar para que Grecia pueda continuar en el euro y salve la bancarrota', continuó Papandreu. El primer ministro griego se esforzó en convencer a los ciudadanos en que permanecer en la moneda única es la única salvación para 'el país y nuestra población, aunque eso signifique más decisiones difíciles'.

'Haremos todo lonecesario para seguien el euro', dice el primer ministro

Horas antes, Venizelos había reiterado que el rumor de quiebra de Grecia va contra el euro y la eurozona y agregó que los dos próximos meses van a ser 'decisivos para nuestra existencia'. 'Se trata de dos meses en el que cada día cuenta como un año en términos de esfuerzo', insistió el misnistro de Finanzas.

Ante unas cifras macroeconómicas que asfixian a la población, con una tasa de paro que supera ya el 16%, la manifestación de Salónica reunió a 10.000 personas que comenzaron protestando contra la nueva oleada de recortes y terminaron enfrentándose a los 7.000 agentes desplegados en las calles. Las fuerzas de seguridad hicieron uso de gases lacrimógenos para dispersar a los violentos que arrojaron a los policías piedras y huevos. Los altercados concluyeron con cien personas detenidas en la entrada del encuentro empresarial donde Papandreu anunció un mayor esfuerzo en la lucha contra la evasión fiscal. 'Llegaremos hasta el final. Grecia cumplirá con su palabra y estamos decididos a aplicar las decisiones del 21 de julio (reformas estructurales y privatizaciones por valor de 78.000 millones de euros)', aseveró Papandreu.

Horas antes, y ante el mismo foro de empresarios, Venizelos reconocía que el PIB heleno caerá un 5% este año, frente a las anteriores previsiones de organismos internacionales de un descenso de la economía en torno al 3,8%. En el segundo trimestre, la caída en el PIB es del 7,3% con respecto al mismo período del año anterior.