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Papandreu hará un referéndum para calmar la crispación social

El primer ministro quiere recortar privilegios de los políticos, accediendo a las peticiones de los indignados griegos

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El primer ministro de Grecia, Yorgos Papandreu, dio ayer otra vuelta de tuerca al giro ideológico que pretende dar a su nuevo Ejecutivo. Después de sustituir al 'odiado' Yorgos Papaconstantinou, exministro de Finanzas, por Evángelos Venizelos un oponente político poco proclive a los recortes para contentar a las bases del Pasok, ahora se ha propuesto aplacar el descontento popular recortando los privilegios de los políticos.

La falta de confianza en la clase política es uno de los principales lastres del país heleno, ya que los ciudadanos no creen en unos dirigentes que les han llevado al desastre con engaños. El partido conservador Nueva Democracia maquilló las cifras del déficit durante su legislatura y cuando el Ejecutivo de Papandreu llegó al poder en 2009 tuvo que enfrentarse a un agujero en las finanzas públicas mucho mayor de lo previsto.

El plebiscito será en otoño pero antes hay que aprobar el ajuste de gastos

Con este precedente, el ajuste fiscal siempre ha sido visto por los ciudadanos griegos como una burda manipulación de los dirigentes políticos para que los ciudadanos pagaran las culpas de ese engaño. Además, la extendida corrupción, sobre todo en los ayuntamientos, y la evasión de impuestos generalizada entre los griegos de mayor poder adquisitivo han sacado de sus casillas a los ciudadanos, que han realizado ya 15huelgas generales desde que se iniciaron los recortes.

Consciente de la imposibilidad de avanzar en las reformas sin tener de su lado al pueblo, Papandreu anunció ayer la preparación de un referéndum para el otoño en el que se vote un cambio de la Constitución para recortar los privilegios de la clase política. También se alterará el sistema de financiación de los partidos, que ha llevado a que en la práctica sólo las mismas familias adineradas puedan presentarse una y otra vez a las elecciones (el propio Papandreu es hijo y nieto de primeros ministros).

Los cambios también intentarán reducir el tamaño del sector público y es posible que se pida la autorización ciudadana para despedir funcionarios, una de las principales demandas de Bruselas.

El debate del voto de confianza del nuevo Gobierno durará tres días

Con este gesto el primer ministro responde a las demandas del movimiento de los indignados griegos, que llevaba ayer 26 días acampado frente al Parlamento pidiendo este tipo de reformas en la clase política. Una propuesta similar han hecho también el Movimiento 15-M en España, (ver página 3). Así, en su intervención en el arranque del debate en el que va a pedir el voto de confianza para su nuevo Gobierno (durará tres días), Papandreu asumió que 'el sentimiento de injusticia entre el pueblo puede hacer explotar el sistema político actual'. Mientras el debate discurría, más y más indignados iban abarrotando la plaza Syntagma.

Papandreu subrayó varios pilares de este nuevo modelo socioeconómico, que nacerá de la 'corrección de las injusticias' en la aplicación de los ajustes. Además, se basa en la reordenación del sector público, un nuevo modelo productivo, la garantía de un nivel mínimo de calidad de vida y la lucha por conseguir un mayor espacio en la UE. El supuesto referéndum (los analistas dudan de que el actual Gobierno sobreviva hasta el otoño), que a priori sólo tendrá contenido político, vendrá después de la votación del nuevo plan de recortes económicos exigido por la troika (FMI, Comisión Europea y Banco Central Europeo) para dar más ayudas a Atenas. El plan pretende recortar 28.000 millones de euros en los próximos cinco años y será votado, si todo sigue según lo previsto, el próximo 30 de junio. El Pasok sólo cuenta con cinco votos de ventaja para sacar mañana el voto de confianza y después el plan de ajustes. Además, según relata la prensa local, otro diputado socialista ya ha anunciado que votará en contra de los ajustes, lo que añade presión a la posibilidad de que no salgan los ajustes.

El primer ministro descartó ir a la bancarrota o que el país salga del euro ya que las consecuencias serían 'catastróficas para los hogares, la banca, y la credibilidad del país'.

En este sentido, Papandreu apeló a la 'unidad nacional' para fortalecer y sacar adelante el mecanismo de ajuste que evitara la bancarrota, y recordó a los políticos y a los ciudadanos que la desaparición del FMI o de la UE, no solucionaría por sí misma los problemas de Grecia, que son anteriores al rescate. Eso sí, culpó a la troika de haber calculado mal los tiempos en los que el país podría volver a financiarse (2012) por lo que achacó a estas instituciones el fracaso del plan.