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Un sin papeles muere por omisión de socorro

El inmigrante sufrió un infarto en el trabajo y su jefe lo abandonó en la calle

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'Yo no sabía nada. Vi a mi padre tirado en el suelo, en una acera. La Guardia Civil ya había sacado fotos y me comentaron lo que creían que había sucedido: que el propietario de un bar en el que mi padre trabajaba en unas obras de reforma, al ver que sufrió un ataque al corazón, lo sacó a la acera y lo dejó ahí tirado. Por suerte, hubo testigos'.

El relato es de Pablo, el hijo de la víctima. Luis Beltrán Larrosa, un inmigrante uruguayo de 56 años en situación irregular en España, falleció el pasado 25 de julio sobre las 15.30 horas en Playa Paraíso, en el municipio de Adeja (Tenerife).

La autopsia determinó que la causa de la muerte fue un infarto. Pero su hijo insiste en que su padre murió al cabo de unas tres horas de haber quedado tirado en la acera, a pleno sol y sin ayuda. Los forenses determinaron que el óbito fue natural. 'Pero la Guardia Civil me dijo que se extrañaron de la cantidad de hematomas que presentaba el cadáver, por lo que dedujeron que el cuerpo fue movido cuando aún seguía con vida', añade Pablo.

Y va más allá. Afirma que un inmigrante colombiano escuchó con asombro cómo el dueño de un bar en obras cercano a su casa le pedía que le ayudara a trasladar a la calle el cuerpo inmóvil de un hombre que trabajaba en el establecimiento. El colombiano se negó a prestar esa ayuda y avisó al servicio de emergencias y a la Guardia Civil.

Lo mismo hizo otra vecina que presenció el traslado del cuerpo. Los servicios sanitarios intentaron durante 45 minutos salvar su vida, pero fue en vano. Luis Beltrán falleció tres horas después un hospital.

'El dueño del bar es un ex Policía Nacional que ya había contratado en otras ocasiones a mi padre para algunos arreglos. Mi padre llevaba cinco años en Tenerife haciendo tareas de albañilería, fontanería... pero no tenía permisos de trabajo', señala Pablo. Y denuncia que el ex policía abandonó a Luis Beltrán para evitarse problemas, pues tenía contratados a inmigrantes irregulares. La Guardia Civil ya ha trasladado el caso al juez por una posible omisión del deber del socorro en concurso con homicidio imprudente.