Publicado: 22.07.2014 08:12 |Actualizado: 22.07.2014 08:12

Parado sin fecha el desalojo del Centro Social La Traba

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El desalojo del Centro Social Autogestionado la Traba ha sido parado sin fecha. La comisión judicial que se ha presentado al mediodía en el CSO ha decidido posponer cualquier acción. Esta decisión se basa en que una orden de desahucio no se puede aplicar en un edificio donde no hay nadie viviendo.

"Se pretendía un desahucio pero el desalojo no se puede conseguir por esa vía porque aquí no vive gente sino que se cumple una función social. Ahora tendrán que buscar otra manera. Estamos pletóricos", afirma Daniel Arnal, abogado de La Traba.

"Por ahora se paran las actuaciones legales que tenían previstas. Tendrá que haber otra fecha, otro juicio. No hay ninguna ley contra que esto se un centro social recuperado y que pueda seguir cumpliendo la función social para la que se ha creado", apunta Arnal.

La comisión judicial ha llegado más tarde de lo que esperaban los asistentes y acompañada de un solo coche patrulla. Primero han mantenido una conversación con personas relacionadas con La Traba para saber de primera mano qué actividades se llevan a cabo en el CSO, qué función social tiene o quién vive en el centro.

La Traba desde anoche ha estado recibiendo apoyos vecinales. Por la noche unas 90 personas han pasado la noche dentro del centro. Otras 300 han llegado esta mañana a las puertas del CSO para dar apoyo y mostrar su rechazo a la orden de desalojo. A esta hora serán más de 400 las que están esperando la decisión de la comisión judicial.

"Estamos contentos porque hay muchísimos vecinos, jóvenes, gente de todas las clases y condiciones del distrito Arganzuela para apoyar a la Traba, a un centro social que es algo necesario. Que ha hecho actividades de teatro, de deportes, de música...", afirma a Público Pedro Higuera, portavoz de IU Arganzuela.

Desde primera hora de la mañana la Traba ha estado plagada de ciudadanos del barrio y asociaciones vecinales "como una muestra de reconocimiento" para apoyar un espacio público que "debe prevalecer frente al Ayuntamiento de Madrid y el capitalismo". "La especulación inmobiliaria condena a este tipo de edificios al abandono y a acumular polvo, pero la gente le da vida, lo hace suyo y con las actividades que llevan a cabo le dan un riqueza al barrio", comenta a Público Nacho Murgui, presidente de la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos.

Han sido varios meses de lucha para los jóvenes, que han llamado a cientos de puertas para intentar defender su espacio. Pelearon en los juzgados, expusieron su caso ante el Pleno de la Junta de Distrito de Arganzuela, intentaron movilizar a todos los vecinos del barrio. Pese a sus esfuerzos, no han conseguido que las autoridades frenen la orden de desalojo que pende sobre el Centro Social Autogestionado de La Traba, cuya ejecución está prevista para este martes 22 de julio.

El edificio pertenece a Asier SL, que cobró 400.000 euros del Ayuntamiento por unos equipamientos que nunca construyó 

Lo que hace siete años fue una nave industrial abandonada, foco de plagas y tráfico de drogas, es ahora un espacio al servicio de los vecinos. Entre ellos, un grupo de teatro, de baile, de cine, un banco de alimentos o un estudio de grabación, donde se pone a disposición de los jóvenes todo lo necesario para grabar sus primeras maquetas. Sin embargo, La Traba se destaca por su parque de bicis cubierto, uno de los más grandes de España y que se ha convertido en una referencia para los amantes de BMX. Fue construido por los jóvenes con materiales reciclados y su uso es completamente gratuito.

El edificio pertenece a la inmobiliaria Aiser SA, que en 2006 lo recibió del Ayuntamiento de la capital y cobró unos 400.000 euros por pavimentar una calle y construir una serie de dotaciones en la parcela del inmueble. El terreno fue recalificado y Asier recibió los permisos para construir allí 110 viviendas de lujo. Con el estallido de la burbuja inmobiliaria, la inmobiliaria detuvo el proceso, abandonando el edificio a su suerte e incumpliendo el plazo de dos años para realizar la obra.

"Una orden judicial sentencia desalojar La Traba y la consecuencia de esto será demoler el edificio para construir 110 pisos con los que especular, habiendo cientos de miles de pisos vacíos en Madrid. ¿No han tenido suficiente?", denuncia la asamblea del centro. 

Los usuarios han prometido defender este espacio que fue víctima de la especulación y ahora cumple un propósito social sin recibir dinero de la Administración. Han hecho pública una convocatoria con el lema "El 22 de julio juntas pararemos el desalojo. Siete años de historia no se tocan", y ofrecen chocolate con churros a todos los que se acerquen a mostrar su rechazo al desalojo del centro a partir de las 8 de la mañana.

"Es importante que este centro siga existiendo", afirman todas las asociaciones de vecinos del barrio

Todas las asociaciones de vecinos del distrito de Arganzuela han firmado una solicitud para que "se suspenda urgentemente la orden de desalojo y se proceda a la búsqueda de soluciones para este colectivo". Creen que "es importante para el barrio que este centro siga existiendo". Un centro que muchos jóvenes conocen como "la Universidad La Traba", ya que allí "aprenden a organizarse, a responsabilizarse del espacio y encuentran sentido a valores como el compromiso y la solidaridad", explican mediante un comunicado.

"Conseguimos cosas simplemente con ilusión. Con nuestro dinero, sin que nadie nos lo pague. Llevamos una actitud por delante que nos marca más que cualquier trabajo. Lo hemos construido entre todos y está abierto a todos. Eso nos hace ser lo que somos, se aprende en el BMX y al final también en la vida", afirmaba a Público uno esos jóvenes, a las puertas de la Junta Municipal de Arganzuela, en el que pidieron un turno de palabra para defender su espacio. 

Este martes sabrán si estos siete años de trabajo social y aprendizaje se transformarán en 110 viviendas de lujo.