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Los parados no se movilizan pese a la dureza de la crisis

En los últimos dos años han proliferado asociaciones y páginas web de desempleados, pero las iniciativas no han cuajado

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Alicante, Badajoz, Pinto, Valladolid, Coruña o Motril ya tienen asociaciones de parados. Internet es un hervidero de webs y foros hechos por y para desempleados. No en vano, los dos primeros años de la crisis han dejado 2,5 millones de nuevos parados, según la Encuesta de Población Activa. El caldo de cultivo perfecto para plataformas, asociaciones, y todo tipo de iniciativas que intentan dar respuesta al drama del paro y canalizar el descontento. Sin embargo, al pasar a la práctica, la capacidad de movilización es escasa.

Lo constata Javier Saénz, creador del foro Paradópolis, una de las decenas de iniciativas surgidas en internet para poner en contacto a desempleados y crear sinergias. 'Está flojo, por algún motivo la página no ha tenido el crecimiento que podíamos esperar al principio', explica. En su primer fin de semana, y tras aparecer en varios medios de comunicación, se registraron mil personas. En los tres meses siguientes, la página tuvo tan sólo 500 registros más.

'La gente no tiene ganas de mojarse', dicen desde Paradópolis

Tras varias quejas de usuarios que pedían hechos y no sólo palabras, Javier pensó en organizar una reivindicación festiva (un almuerzo) en parques de todas las ciudades para hacerse visibles y conocerse entre sí. Estaba previsto para el 25 de julio, pero no cuajó. Aunque algunos usuarios propusieron el lugar donde celebrar la comida en su ciudad, enseguida empezaron las dudas y desacuerdos. Al final, acudieron unos pocos. 'La web es exigente porque te obliga a trabajar por los demás, a colaborar, a ir todos a una, a echar una mano a tu vecino. Se trata de poner en contacto a las personas, algo que tiene muchas posibilidades, sentar las bases de acciones futuras, pero la gente no tiene ganas de mojarse', dice Sáenz.

El florecimiento de iniciativas y la posterior falta de movilización parecen tener explicación. Javier Díez Nicolás, catedrático de Sociología de la Universidad Complutense, explica que la sociedad civil reacciona en momentos de crisis, especialmente cuando cree que no se están ofreciendo las respuestas adecuadas. 'Al mismo tiempo, la sociedad española no es muy asociativa y las iniciativas suelen tener poco recorrido, no se profundiza', señala. Díez contrapone el ejemplo de los países nórdicos, donde los ciudadanos 'tienen décadas de experiencia en participación política, no sólo a través de partidos'.

Las iniciativas suelen tener poco recorrido, no hay continuidad

La Asociación Nacional de Desempleados intenta abrirse hueco desde 2008. Hace un año, sus fundadores decidieron dar el salto desde la Comunidad de Madrid a todo el Estado. Ahora intentan agrupar a todas las pequeñas asociaciones que quieran integrarse. 'No podíamos esperar a que alguien decidiera por nosotros', apunta su presidente, Luis Fernández, parado desde hace dos años, cuando cesó su actividad como autónomo en construcción. Vive de una pequeña ayuda social que recibe por estar a cargo de una menor, su hija.

La asociación rechaza el término parado, precisamente por el inmovilismo que implica, y prefiere el de desempleado. Desde su web, fomenta el trueque y reclama cambios para, por ejemplo, evitar que la banca se quede con facilidad con el piso de un moroso que no paga por no tener ingresos. En dos semanas pondrán en marcha un teléfono asistencial para asesorar y motivar a desempleados. 'Es una de las principales cosas que hacemos, animar a la gente. El desempleo implica un drama, esa persona está mermada psicológicamente y lo pasa mal en su día a día, muchos tienen vergüenza', explica Fernández. Ese complejo influye también a la hora de salir a la calle a protestar o de buscar ayuda. La asociación está dispuesta a romper los estigmas que sean necesarios para abrirse paso. 'Deberíamos acabar convirtiéndonos en un interlocutor social', explica su presidente.

Javier Díez apunta otro factor a tener en cuenta: el excesivo peso de los partidos políticos. 'Todo lo que no pase por ellos queda en papel mojado y la gente acaba dándose cuenta', dice. La historia reciente también tiene su peso: 'Formalmente pasamos de una dictadura a una democracia en sólo meses, pero para que todo eso cuaje en un sistema de valores tiene que pasar, al menos, una generación'.

'El paro implica un drama, mucha gente siente vergüenza'

La respuesta sindical a la crisis, especialmente a la escalada del paro, ha sido criticada por algunos sectores, que creen que las grandes centrales no representan a los desempleados. Lo cierto es que cualquier parado puede afiliarse a UGT o a CCOO y pagar una cuota reducida. Asalariados y desempleados tienen los mismos derechos y pueden elegir y ser elegidos para cargos de responsabilidad. Además, disponen de asesoría jurídica, cursos de formación y orientación profesional.

'La pérdida del empleo es un trauma, la gente pierde el contacto con el vínculo sindical que más ha conocido, los compañeros del comité de empresa; se queda desorientada', dice el secretario de organización de UGT, José Javier Cubillo, que añade que las personas en paro acaban acudiendo a organizaciones con las que ya estaban familiarizadas anteriormente, como los partidos o incluso las ONG o la Iglesia. 'Muchos no saben ni que existimos; por ejemplo, los trabajadores inmigrantes', apunta Cubillo.

Las asociaciones destacan que lo más necesario es el apoyo moral

Entre las decenas de iniciativas, se encuentra El Rincón del Parado, fundada por una traductora, un arquitecto y un psicólogo de Estepona. Comenzaron ofreciendo cursos gratuitos para desempleados en una academia y ante el aluvión de solicitudes decidieron buscar un medio para atender las necesidades acuciantes que observaban.

Entre sus secciones está Yo regalo, en la que cualquiera puede ofrecer gratis objetos o servicios. Su intención es designar el 18 de octubre como el día del desempleado para hacer visibles a las personas en paro y reivindicar sus derechos. Dedican también una sección a la psicología. Uno de los impulsores, Santiago Cabezas, señala que este es quizá el factor más importante: 'No se valora el impacto psicológico, y una de las cosas más importantes que necesitan los parados es apoyo moral'.