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Paraguay cumple el objetivo, emociona y decepciona

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Por Enrique Andrés Pretel

Paraguay cumplió el objetivo de llegar donde nunca había llegado en un Mundial y emocionó a un país que anhelaba desde hacía años estar en la élite del fútbol internacional, pese a que la clasificación a cuartos se logró con un juego gris y una preocupante ausencia de goles.

La "albirroja" tuvo que esperar hasta la tanda de penaltis para batir a Japón 5-3, después de que fuera incapaz de hacer un gol en los 120 minutos que se disputaron de juego, pecando una vez más de nerviosismo en el centro del campo, imprecisión en los pases y falta de inspiración frente a la portería rival.

El técnico Gerardo Martino, poco amigo de las excusas y bastante autocrítico con su trabajo, reconoció que la suerte en los penaltis, y no el fútbol, fue clave para lograr un puesto entre los ocho mejores del torneo, todo un hito para la esforzada escuadra paraguaya que ganó a potencias como Argentina y Brasil en su camino hacia Sudáfrica.

"Dios estuvo de nuestro lado", resumió tras el partido el "Tata" Martino, cuya nacionalidad argentina no le impidió llorar abrazado a su cuerpo técnico cuando los "guaraníes" pusieron por primera vez en su historia los pies en cuartos.

Más tarde, asumidas las emociones, el entrenador diseccionó en rueda de prensa las virtudes y defectos de un equipo al que le cuesta mucho marcar y que necesitará algo más que una zaga ordenada y buena presión defensiva si quiere retar a España en la siguiente fase y seguir soñando con la gloria.

"No jugar bien ha sido el gran déficit en mucho tiempo. Presionamos y retrocedemos bien (pero) nos falta circulación de pelota cuando hay que asumir riesgos", explicó el técnico.

Paraguay es el equipo que ha llegado a cuartos con menos goles marcados (3) y menos goles recibidos (1), el peor ratio de tantos a favor y en contra después de Ghana, lo que muestra una delantera poco efectiva y una defensa bien asentada.

"Hoy por hoy sabemos que no estamos convirtiendo, pero cuando empecemos van a venir solos los goles. Uno tiene bastante experiencia y esto muestra que el equipo sabe manejar este tipo de situaciones", dijo el artillero "albirrojo" Lucas Barrios tras el partido con el combinado japonés.

Además, eliminando al último representante asiático que quedaba vivo en el torneo, Paraguay también contribuyó a que la región acapare la mitad de las plazas de cuartos de final, algo inédito en la historia de los mundiales.

UN PAÍS EUFÓRICO

Pero las virtudes "guaraníes" podrían ser insuficientes para manejar al coro de virtuosos centrocampistas españoles y su poderosa ofensiva, que el martes lograron pasar a cuartos tras ganar a Portugal 1-0 gracias de nuevo al delantero David Villa con una brillante asistencia de tacón de Xavi.

Le costó a la campeona de Europa superar a los lusos -cuya estrella Cristiano Ronaldo se va a casa con un sólo gol y más sinsabores que alegrías- y fue gracias a la crucial entrada del delantero Fernando Llorente por un apagado Fernando Torres cuando había pasado una hora del partido.

El técnico Vicente del Bosque mostró la amplitud de opciones que tiene en el banquillo para resolver un choque con la entrada del joven ariete vasco, que activó las mejores jugadas de peligro para batir a Eduardo, que no había cedido goles en sus últimos ocho partidos con la selección.

"Sabíamos que con paciencia, tocando y haciendo nuestro juego íbamos a tener ocasiones, sólo era clave marcarlas", dijo Villa tras rubricar su cuarta diana, que lo empareja de nuevo con el argentino Gonzalo Higuaín y el eslovaco Robert Vittek en la lista de goleadores del torneo sudafricano.

Y eso es a lo que se enfrentará Paraguay. Una selección que si bien sigue lejos de su mejor imagen, ha logrado hilvanar 2.803 pases con una tasa de acierto del 81 por ciento, frente a las 2.019 transiciones de los sudamericanos, de las que 68 por ciento fueron exitosas.

Pero la "albirroja" y su técnico tienen una ventaja quizá más sutil: ellos se ganaron el respeto y el crédito de su afición en la brillante fase sudamericana y cualquier paso en esta Copa del Mundo es celebrada como una hazaña.

Hasta el presidente Fernando Lugo, declarado fanático del fútbol, podría viajar a Sudáfrica para alentar al equipo ante "la furia roja" el sábado en Johannesburgo.

Mientras en España prensa y espectadores todavía dilucidan si el equipo de Del Bosque será motivo de orgullo o vergüenza, en Asunción sacaron a la virgen de Caacupé, santa patrona de Paraguay, en medio de la euforia y los aplausos para una selección que todavía sueña con seguir haciendo historia.

"Creo que lo estamos haciendo de la mejor manera posible y ese humilde trabajo con el cual empezamos lo seguimos llevando y merecidamente estamos ahí, con mucho corazón. Esto se lo dedicamos a todo un país sufrido", dijo el ariete Nelson Haedo Valdez tras el agónico encuentro.