Publicado: 13.12.2014 22:04 |Actualizado: 13.12.2014 22:04

La parálisis en las negociaciones en Lima pone en peligro un acuerdo climático

La mayoría de los países presentes en la Cumbre de Cambio Climático en la capital de êrú rechaza un primer borrador

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La absoluta parálisis en las negociaciones de la Cumbre de Cambio Climático de Lima (COP), aún 24 horas después de expirar el plazo que se habían dado los países reunidos en la capital de Perú desde hace 12 días para alcanzar un acuerdo, pone en peligro el poder alcanzar un acuerdo climático.

La Presidencia peruana presentó un texto de cinco páginas que los negociadores han estado discutiendo hasta el mediodía de este sábado, cuando arrancó de nuevo el Plenario para que los países manifestaran sus posturas sobre el mismo, y que en la mayoría de los casos fueron posiciones de desacuerdo. El enviado especial de cambio climático de la Administración Obama, Todd Stern, que fue de los últimos en intervenir, hizo un fuerte llamamiento a los países en tono de regaño: "el Convenio de Naciones Unidas de Cambio Climático está en juego, estamos al borde de perder la confianza de los ciudadanos... Por favor: súmense al consenso que nos lleve a adoptar un texto que facilite el camino hacia París".

El borrador que se ha negociado "habla de un acuerdo estable, con fuerza legal, ambicioso, con procesos de revisión y transparencia", añadió Stern. "Estamos preparados para hacer esto, urjo que hagamos algo, progresemos y alcancemos un acuerdo", reiteró. Minutos después tomó la palabra el presidente de la COP20, Manuel Pulgar Vidal, y en tono serio dijo a los delegados que las negociaciones de Lima "han cruzado la línea roja". Su último intento de mover esa línea roja "hacia el lado opuesto, para salvar el planeta", será hacer unos añadidos al texto actual y consultarlos durante 10 minutos con cada uno de los bloques de negociación para tratar de alcanzar un acuerdo.

Este fuera de tiempo está haciendo que muchos ministros, sobre todo de países lejanos a Perú, estén abandonando la Cumbre, como la propia titular de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente española, Isabel García Tejerina. En la sala de prensa y los pasillos de la conferencia llama la atención ver las caras de desolación y agotamiento, ya que la mayoría de los participantes pasaron la última noche en vela esperando a que se cerrara el texto de consenso que se presentó a mitad de la madrugada.

El documento dejaba muchísimos frentes abiertos con vistas al futuro acuerdo de París, pero suponía cierto avance en tanto que concretaba los elementos que deben contener los compromisos que los países están dispuestos a asumir el próximo año. Finalmente, aceptaba que había que incluir acciones de reducción de emisiones y compromisos de adaptación en esos compromisos, aunque estos últimos quedaban levemente esbozados.

El documento dejaba sin resolver -y sin siquiera mencionar- una cuestión clave, que ha estado bloqueada durante toda la Cumbre y que, de no ser resuelta en los próximos doce meses, amenaza el acuerdo de París: la diferenciación entre países desarrollados y en desarrollo, que fue establecida en la Convención de Cambio Climático de la ONU de 1992. Hay países en desarrollo de América Latina, como Bolivia, Venezuela, o Nicaragua (y por supuesto Arabia Saudí y sus aliados, que muestran no querer alcanzar ningún tipo de acuerdo) que siguen peleando por que esa diferenciación vuelva aparecer en el texto.

Fuentes de la negociación aseguran que será un escollo difícil de superar, porque la presidencia peruana de la COP20 "no parece querer salir de este encuentro peleada con sus vecinos". "Si esto sigue así y hay gente que no quiere avanzar más rápido, habrá que buscar otros foros para que los que sí quieren avanzar puedan hacerlo fuera", sugirió Teresa Ribera, directora de uno de los grupos de presión más influyentes en materia de cambio climático en Europa, el IDDRI.