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Una pareja sortea su apartamento para evitar que lo embargue el banco

El dúplex, situado en Andorra, costó 600.000 euros. Ahora los propietarios esperan finiquitar la hipoteca con el banco vendiendo 10.000 papeletas por 70 euros cada una.

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Sergi Trouillet y Mónica González no pueden seguir pagando 2.000 euros mensuales de hipoteca y vender el piso al mismo precio por el que lo compró Sergi en 2006 es prácticamente imposible. La pareja estaba abocada al embargo bancario. Hasta que Mónica tuvo una idea: “¿Y si sorteamos la casa?” A Sergi le gustó la solución. “Prefiero que se la quede otra familia a que se la quede el banco”, reflexionó. Así, esta pareja se puso manos a la obra y ha organizado un sorteo cuyo premio es su dúplex en Andorra. La papeleta cuesta 70 euros y se venderán 10.000 participaciones, de las que sólo quedan 4.548 por vender.

“Compré este dúplex con mi anterior pareja en plena burbuja inmobiliaria en el año 2006. Sabíamos que era algo caro, pero nos decidimos por él tras hablar con el banco. Nos financiaban el 100% del inmueble, alrededor de 600.000 euros, y nos hacían una hipoteca especial en la que los primeros cinco años sólo teníamos que pagar un 35% de la cuota mensual”, recuerda Sergi en conversación telefónica con Público.

Pasaron los primeros cinco años y los pagos mensuales aumentaron considerablemente hasta llegar a los 2.000 euros, pero sus ingresos se mantenían al mismo nivel. Además, Sergi rompió con su pareja y el pago era doble. Trató de vender la casa, pero la legislación obliga a que el precio de venta sea igual o superior al de la hipoteca restante, es decir, 594.000 euros, ya que la gran parte de sus pagos eran para intereses. “En un mercado inmobiliario roto como el actual fue una misión imposible”, señala Sergi.

El ganador del sorteo se llevará la casa libre de cargas e impuestos

Así que Sergi, y su actual pareja, decidieron sortear la casa ante notario. “Empezamos a indagar, miramos la legislación, que estuviera todo correcto, pensamos que era viable y contratamos a un abogado para que nos asesorara. Al banco también le pareció bien la fórmula elegida. El mecanismo elegido es la venta de 10.000 papeletas, a 70 euros cada una, con el objetivo de conseguir un total de 700.000 euros.

De este modo, pretenden devolver la deuda contraída con el banco hace seis años y tener un margen para cubrir los gastos del sorteo, el abogado, el notario y el Impuesto de Transmisión Patrimonial (ITP), que asciende a un 4% del valor de la compra, unos 20.000 euros. “El ganador se llevará la casa libre de cualquier carga. Nosotros pagamos cualquier impuesto y el notario. Además, los no residentes en Andorra deben realizar un trámite ante el Gobierno y nosotros también lo gestionamos”, apunta.

Sergi asegura que su próxima casa será de alquiler y que con lo que ahorre podrá tener un hijo

El sorteo no tiene fecha exacta. Se efectuará 15 días después de que se vendan las 10.000 papeletas y se hará ante notario y ante el público que quiera acudir. Según las bases del sorteo, en el caso de que no se llegue a efectuar el sorteo por no vender todas las papeletas, los participantes recibirán sus 70 euros, menos uno por gastos de gestión. “Además, se da un plazo de unas semanas para hacer las escrituras. Así el ganador también puede elegir vender la casa al precio de mercado actual y llevarse ese dinero”, explica Sergi.

El sorteo del piso y liquidar la deuda con el banco permitirá a esta pareja comenzar una nueva vida. “Si no sale bien, entregaremos las llaves al banco y ya está”, asegura. Sergi subraya que ha aprendido mucho de esta experiencia. Su próxima casa será de alquiler y con el dinero que espera ahorrar no pagando intereses al banco iniciará un nuevo proyecto: tener un hijo. “Con la situación económica actual tener un hijo y pagar una hipoteca es prácticamente imposible”, sostiene.

El abogado de la pareja, Marc Ripoll, afirma que los participantes no deben tener ningún miedo. “Estuve investigando la legislación vigente y nos dimos cuenta de que no había ley al respecto. Ni prohibiendo ni permitiendo. Por lo que el sorteo está en una situación de alegalidad”, explica a Público el abogado, quien precisa que en este tiempo el Gobierno habría podido emprender acciones para intentar prohibir el sorteo pero no ha dicho nada al respecto.

“La últimas noticias que he tenido sobre el tema me indican que parece que el Gobierno de Andorra podría estar incluso de acuerdo con la fórmula. Además, tenemos el soporte de un notario, porque en el momento en el que se consiga vender todas las participaciones, se sorteará y el notario hará escritura pública para la adjudicación de la propiedad”, apunta Ripoll.

En España la realización de un sorteo de una vivienda sí está regulada. La legislación vigente establece que los organizadores del sorteo deben pagar un impuesto del 20% sobre los ingresos brutos obtenidos. En el caso de que la casa de Sergi estuviera en España, la tasa ascendería a 14.000 euros. “Los impuestos deben pagarse por adelantado y eso debe paralizar al 100% de las personas que se lo han propuesto”, denuncia Ripoll.

Carlos sortea un ordenador para pagar la hipoteca con el dinero recaudado como donativos

Este es el caso de Carlos y su mujer. Esta pareja de la isla de Gran Canaria se planteó sortear su casa para saldar la deuda de 133.000 euros que mantiene con el banco. Al comienzo de la crisis, estos dos ingenieros informáticos perdieron su trabajo y en 2010 dejaron de pagar la hipoteca. Ahora están en la encrucijada: o pagan la deuda o se quedan en la calle.

Tras barajar las diferentes opciones y ante las dificultades existentes debido a la estricta legislación al respecto, Carlos decidió camuflar el sorteo como una donación, para no tener que pagar impuestos, y sortear un ordenador Mac de 27” valorado en el mercado en 2.500 euros.

Los organizadores ponen a disposición de los interesados 30.000 boletados numerados desde el 30.001 al 60.000 y el premiado será el que tenga el número del sorteo de la ONCE del 1 de marzo de 2013. En caso de no resultar ningún boleto premiado, se esperará al próximo lunes, 8 de marzo, y así sucesivamente.

“Con este sistema queremos conseguir 150.000 euros sin tener que dar gran parte de ello al Estado. Disfrazamos el sorteo de donación y ya está. Nos donan dinero como los fieles hacen en la Iglesia, que tampoco declara ese dinero”, concluye Carlos.