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París avanza en su fábrica de sueños estivales Prêt-à-Porter 2009

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París continuó hoy siendo la fábrica de sueños del Prêt-à-Porter, en busca de que la moda primavera-verano 2009 consiga embellecer al máximo a las mujeres, con estilos predominantemente románticos y geométricos.

Entre la quincena de artistas, modistos y creadores que presentaron sus ideas en esta segunda jornada de colecciones parisienses las fórmulas son ya múltiples.

Incluso en manos de un mismo diseñador, como en el caso del alemán Lutz Huelle, ex colaborador de Martin Margiela formado en Londres en la Central Saint Martins College of Design, amante de un estilo joven, rebelde y romántico a la vez, que para la próxima temporada estival descubrirá ampliamente espaldas, hombros y piernas.

El blanco servirá para las ocasiones de elegancia infalible, en conjuntos de falda larga y top con tirantes anchos, o de short muy corto satinado, con americana de hombreras marcadas y corte geométrico.

La inspiración griega se sumó a la geométrica para ocupar aquí un lugar principal, en forma de tirantes enrollados sobre minivestidos color carne o en cinturones sobre minifaldas lila sobre top negro.

No fue el único creador que visitó a los clásicos y buscó inspiración en la delicada fluidez de sus túnicas y en el plisado y retorcido de sus tejidos.

La idea está en el aire, como quedó patente también sobre la pasarela de Anne Valerie Hash, quien dijo haber trabajado su colección "en torno a temas telúricos y antiguos".

Para ello y para vestir a una mujer que guste ser a la vez "romántica y dinámica" utilizó una paleta que fue del blanco al negro y se detuvo en colores carne muy claros, blancos lechosos, pasteles agrisados y en algunos colores vivos y estampados abstractos.

Para convertirse en una mujer ideal con el coreano Lie Sang Bong bastará introducirse en una bata con cola caleidoscópica, exquisita suma de triángulos negros, blancos y azules, adornada con pequeñas mangas farol blancas, no menos princesa que el resto del conjunto.

El modisto abandonó estos colores fundamentales de su paleta estival en raras ocasiones, a menudo para concentrarse en las relaciones entre el blanco y el negro, o, directamente, en el negro total, con el que cerró el desfile su última maniquí, envuelta en un gran vestido negro con aparatosa espalda de volumen geométrico.

Lie Sang Bong se dejó llevar por el cubismo abstracto de principios del siglo XX y por el futurismo, corriente artística que inspiró también este otoño al Centro Pompidou una de sus grandes monográficas, pues dedicará al tema una gran retrospectiva a mediados de octubre.

Entretanto, la mirada al futuro más o menos galáctico y desde luego geométrico fue palpable a lo largo de toda su colección y, en particular, en sus faldas rígidas y ovales sobre blusas con hombros destacados.

En sintonía con el shock provocado ayer sobre las pasarelas por el británico Gareth Pugh, cuyo primer desfile en la ciudad, marcadamente futurista, causó sensación en gran parte de su público, "hipnotizado", según aseguraba hoy el diario "Le Journal du Dimanche".

Lie Sang Bong tiene una razón suplementaria para enfocar la atención en lo que va a venir, pues acaba de ser nombrado embajador del festival internacional 'Séoul Design Olympic', que se celebrará en 2010.

Con Balmain, el sueño de la mujer tomará forma de ajustado pantalón vaquero, envejecido, gastado, desgarrado, lavado, manchado y sometido a todo tipo de tratamientos, incluido el rico bordado de lentejuelas, clavos y motivos religiosos y militares, a juego, estos últimos con chaquetas de inspiración militar.

Mezcla bastante perfecta de lo más "trash" y lo más "chic", en contraste con la visión del creador indio Rajesh Pratap Singh, quien para su segunda colección parisiense soñó ante todo con un refinamiento al estado puro, construido sobre transparencias, juegos de nervios y pliegues, en colores vivos, negro, gris, blanco y azul oscuro.