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París intenta liberar a sus dos espías cautivos en Somalia

La milicia extremista Shabab, opuesta al Gobierno, amenaza con someter a los franceses a la sharia

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Era el 14 de julio, fiesta nacional de Francia. En los Campos Elíseos, el presidente Nicolas Sarkozy observaba el desfile del Ejército ante miles de personas. En un hotel de Mogadiscio, dos agentes del Ministerio de Defensa deshacían sus maletas después de registrarse como 'franceses' y como 'periodistas'. Poco tardarían en ser secuestrados por un grupo armado.

El canciller francés, Bernard Kouchner, afirmó ayer en una rueda de prensa que poco o nada sabe París sobre el paradero de los rehenes o la identidad de los secuestradores.

Lo que sí ha reconocido París es que los agentes, adscritos a los servicios de la inteligencia exterior de Defensa, participaban en la 'preparación de un grupo de seguridad'. En Mogadiscio, los dos espías constituían los 'elementos precursores de un grupo de formación de la guardia' que protege al presidente somalí, Sharif Sheij Ahmed.

Hay muchas preguntas sin respuesta sobre el secuestro. Mal se entiende que dos expertos de un servicio de acción se expusieran tan abiertamente al enemigo en el Hotel Sahafi de Mogadiscio. Y que lo hicieran días después de los violentos combates del 12 de julio en la capital entre las fuerzas del Gobierno de transición de Ahmed, que cuenta con apoyo occidental, y milicianos de Shabab y de Hizbul al Islam.

París afirma que tiene 'cobertura internacional' para sus acciones sobre el terreno. No obstante, un portavoz de Exteriores, preguntado por Público, fue incapaz de citar qué resolución de la ONU autoriza a ese tipo de operaciones.

La milicia extremista Shabab, que reivindica tener en su poder a al menos uno de los franceses, no está de acuerdo con que París tenga 'cobertura internacional'. 'Los agentes franceses participaron en los combates', dijo uno de los portavoces de la organización, citado por AFP. 'Esos hombres son prisioneros de guerra y los Muyaidín decidirán las medidas a tomar. Matarlos o pedir un rescate, todo eso es legal', añadió. Otros portavoces de los milicianos han señalado que van a juzgar a los dos franceses por 'espionaje, aplicando la sharia' (ley islámica).

Kouchner dijo ayer tener la certeza de que los dos hombres permanecen cautivos 'separadamente', y que 'parece que están en poder de dos grupos distintos'. No obstante, reconoció que 'las informaciones son muy contradictorias', y que no existen 'negociaciones', sino 'conversaciones' indirectas pilotadas desde la embajada en Nairobi.

Shabab ha adquirido notoriedad como el ala más extremista de la antigua Unión de Tribunales Islámicos. Esta controló Mogadiscio y el centro y sur de Somalia durante seis meses en 2006, y se ganó el apoyo popular porque logró imponer el orden en un país donde la anarquía o la ley de los señores de la guerra es la norma. Pero la intervención militar de Etiopía, apoyada por EEUU, en la Navidad de 2006, les expulsó del poder. A partir de ahí, la Unión se dividió entre elementos moderados y la milicia radical Shabab, que libró una cruenta guerra contra los etíopes hasta su retirada, el pasado enero, y ahora la continúa contra el Gobierno. Hoy vuelven a controlar casi todo el centro y sur del país y barrios de Mogadiscio.

Kouchner descartó de momento la intervención de un comando francés tal y como sugirió el domingo el primer ministro somalí, e insistió en que se privilegiarán 'medios pacíficos'. 'La prioridad es la negociación', afirmó.

El canciller también negó que el secuestro guarde relación con la actividad antipiratería de Francia en las costas somalíes. No obstante, no cerró la puerta a un posible canje de los dos franceses a cambio de los 12 piratas somalíes detenidos en París.

Ataque a tres oficinas
La ONU anunció ayer que suspende temporalmente sus actividades en el centro y sur de Somalia, a pesar de que “la situación humanitaria es crítica”. La decisión fue tomada después de que la milicia Shabab atacara el lunes tres oficinas de la ONU en la ciudad de Baidoa.

20.000 desplazados más
Los combates que desde principios de mayo enfrentan a insurgentes y fuerzas gubernamentales en la capital somalí han causado el desplazamiento de más de 20.000 personas en las dos últimas semanas, reveló ayer el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR).

223.000 personas huidas
“El número total de somalíes que se han visto obligados a abandonar sus casas desde que estallara el conflicto el pasado 7 de mayo asciende a 223.000 personas”, declaró el Alto Comisionado de la ONU.