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París y Berlín quieren un gobierno económico europeo y una agenda para 2020

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Francia y Alemania quieren que la Unión Europea (UE) se dote de un gobierno económico este año para coordinar la agenda común en el horizonte de 2020, y por eso presentarán iniciativas comunes en la cumbre de los Veintisiete del próximo día 11.

Ése es uno de los principales mensajes del consejo ministerial bilateral celebrado hoy en París, en el que el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y la canciller alemana, Angela Merkel, también instaron a la UE a que antes de que acabe el año establezca nuevos indicadores para medir el crecimiento económico que tengan en cuenta aspectos como el bienestar sanitario, social o medioambiental.

Esos indicadores, que tomarán como base los trabajos que se han encargado a los premios Nobel de Economía Joseph Stiglitz y Amartya Sen, servirán para completar el Producto Interior Bruto (PIB).

Sarkozy, que anunció que la víspera del Consejo Europeo de la semana próxima volverá a reunirse con Merkel, aseguró que "este liderazgo franco-alemán no se dirige contra nadie (...) simplemente para que exista una Europa fuerte Francia y Alemania tienen que trabajar juntos".

"Alemania y Francia están dispuestos a aceptar críticas" pero hay que acabar con las promesas que luego no se cumplen, comentó en lo que parece una alusión al fracaso de la Estrategia de Lisboa para convertir la UE en la economía más competitiva gracias sobre todo a la innovación.

En el comunicado distribuido al término del encuentro de París, los dos gobiernos destacaron que el debate institucional en Europa ha quedado atrás y ahora debe centrarse en "una acción concreta al servicio de sus ciudadanos y de sus empresas, preservando el medio ambiente, que es nuestra herencia común".

Así, se pronunciaron por "reforzar la vigilancia en materia de competitividad" con los tipos de cambio con la zona euro y reafirmaron su compromiso con el Pacto de Estabilidad, y en particular con la meta de que el déficit sea inferior al 3% del PIB en 2013.

París y Berlín avanzaron que continuarán sus esfuerzos para "establecer una regulación financiera internacional robusta y armonizada para garantizar unas reglas del juego equitativas" en la reglamentación y la supervisión.

Sobre política energética y climática, dijeron que apoyarán la aplicación del acuerdo de Copenhague de diciembre, pero que su objetivo es lograr un compromiso "global, ambicioso y jurídicamente obligatorio".

Sarkozy reconoció que su idea de una tasa de carbono en las fronteras de la UE Alemania no la puede asumir por llevar aparejada un impuesto, pero subrayó que los dos países "estamos de acuerdo en que hace falta un mecanismo para reequilibrar las condiciones de competencia".

Es decir, que se buscarán "medidas apropiadas" en la UE que eviten el desequilibrio de competencia de los productos importados por Europa elaborados en países donde hay las mismas restricciones en las emisiones contaminantes.

En política exterior, Merkel y Sarkozy subrayaron la necesidad de establecer una alianza con Rusia, y la canciller alemana sentenció que "hay que cerrar de una vez por todas la Guerra Fría".

Los dos líderes reafirmaron su voluntad de seguir adelante con el programa del avión europeo de transporte militar A400M, y el presidente francés aventuró que la negociación entre los siete países y el fabricante Airbus concluirán en acuerdo "rápidamente".

Sarkozy insistió en que "no hay otros dos países en el mundo que puedan anunciar tantos proyectos" en común como los 80 presentados hoy que cubren, aparte de los ya citados de economía, clima y política exterior y de defensa, la innovación e investigación, el acercamiento de los ciudadanos y el marco institucional.

Una de las medidas más simbólicas de este último es que en los consejos de ministros del Gobierno francés en los que se trate de alguna cuestión que afecte a Alemania participará un ministro alemán y a la inversa.