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El Parlamento Europeo planta cara al BCE por no tener mujeres en su consejo directivo

Los eurodiputados votan en contra del nombramiento del luxemburgués Yves Mersch al considerar que el banco no ha hecho esfuerzos suficientes para encontrar a una candidata

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El parlamento europeo rechazó la nominación del luxemburgués Yves Mersch al consejo ejecutivo del Banco Central Europeo por considerar que no se hicieron los esfuerzos suficientes para encontrar una mujer para el cargo. En una votación parlamentaria, los miembros rechazaron la candidatura de Mersch por 325 votos a 300 y 49 abstenciones.

A pesar del resultado, se prevé que el gobernador del banco central de Luxemburgo sea nombrado al cargo ya que la decisión está en manos de los estados miembros. Se trata de la postura más dura que toma el Parlamento en este tema y da muestras de que la institución persigue tener un mayor protagonismo en la toma de decisiones económicas en plena crisis de la Eurozona.

Sharon Bowles, jefa del Comité de asuntos económicos y una de las principales exponentes del veto a Mersch fue especialmente crítica con el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, al que acusó de no haber hecho suficiente porque se encontrara a la mujer ideal para el cargo. 'Van Rompuy ha perdido una oportunidad de oro para mandar una señal en un tema muy serio', dijo Bowles, que será candidata a ser la próxima gobernadora del Banco de Inglaterra.

'No ha prometido nada, ni siquiera ha presentado una hoja de rutapara que una mujer entre en el BCE en el futuro. Las instituciones europeas deberían ser un ejemplo en lugar de ponerse la zancadilla', denunció.

El consejo consultivo del BCE está formado por seis directivos y los 17 gobernadores de los bancos centrales de los estados de la Eurozona. En la actualidad, todos son hombres. Si Mersch acaba siendo nombrado, no se abrirá una nueva vacante hasta 2018, lo que aumenta la presión para que el cargo lo ocupe una mujer ahora.

La votación llega la misma semana en la que la Comisión Europea desestimó una propuesta para obligar a todas las empresas de la UE a cumplir con que al menos el 40% de sus directivos sean mujeres antes de 2020.