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El Parlamento federal suizo debate sobre la crisis financiera y el secreto bancario

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El Parlamento suizo comienza hoy un debate sobre la situación de la plaza financiera helvética a la luz de la crisis de su mayor banco, UBS, y la decisión adoptada por el gobierno la semana pasada de abrir una brecha en el secreto bancario.

El asunto, que es objeto de una fuerte polémica en el país por ser el secreto bancario uno de los pilares de la economía, es debatido hoy por el Consejo de los Estados (cámara alta de la asamblea federal) y pasará mañana, miércoles, al Consejo Nacional (cámara baja).

La primera ha pedido al ejecutivo federal que le entregue un informe que analice si la Autoridad de Vigilancia de los Mercados Financieros (FINMA) ha actuado de forma profesional, por considerar que la crisis actual ha desvelado importantes fallos en su labor.

El presidente suizo y ministro de Finanzas, Hans-Rudof Merz, subrayó que "la FINMA no es ni mejor ni peor que las autoridades de vigilancia de otros países" y añadió que países como Estados Unidos o Francia tampoco vieron venir la crisis financiera.

Suiza se halla conmocionada desde hace meses ante la constatación de que su primer banco, UBS, es una de las entidades europeas más afectadas por la "intoxicación" con activos de las hipotecas basura estadounidenses, lo que le llevó a encajar millonarias pérdidas.

A ello se sumó la decisión sin precedentes adoptada el mes pasado por el banco de revelar al fisco estadounidense los nombres de 300 clientes de ese país sospechosos de fraude fiscal, violando el sacrosanto secreto bancario y después de sufrir fuertes presiones.

La decisión fue concertada con la FINMA, y al día siguiente el Departamento de Justicia de EEUU aumentó su presión al pedir a UBS los nombres de más de 50.000 de sus clientes.

Pero la presión internacional en contra del secreto bancario no se reduce a UBS sino que se amplió a todo el sistema bancario del país.

La semana pasada el gobierno helvético se vio obligado a abrir una brecha en este principio aceptando someterse a los estándares de transparencia de la OCDE, ante la evidencia de que Suiza estaba en una "lista negra" de esa organización junto con otros paraísos fiscales.