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El paro repunta en un Japón que confirma la deflación

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El paro de Japón subió en noviembre por primera vez en cuatro meses, hasta el 5,2 por ciento, lo que junto con una nueva caída de los precios aumenta los temores de que la segunda economía mundial frene su crecimiento, según informó hoy el Gobierno nipón.

El desempleo aumentó por primera vez desde julio, cuando alcanzó el 5,7 por ciento, su peor nivel desde el fin de la II Guerra Mundial, debido al deterioro laboral en los sectores de venta minorista y mayorista y a pesar de la mejora de las exportaciones.

Los precios de noviembre, también conocidos hoy, cayeron un 1,7 por ciento, por noveno mes consecutivo, y según los analistas ha golpeado directamente las ganancias en el sector comercial nipón, que se ha visto obligado a ampliar los descuentos.

Sin embargo, el leve repunte del paro no hace temer a los economistas en una vuelta a registros récord de desempleo, en parte gracias a la recuperación del sector manufacturero por las ayudas gubernamentales tanto nacionales como de otras economías mundiales.

Más de 2 billones de dólares de gasto en planes de estímulo en todo el mundo han revitalizado la producción de los exportadores japoneses que, sin embargo, han tenido que lidiar con un yen fuerte frente al dólar.

No obstante, China y otros mercados emergentes han favorecido una mejora para los trabajadores de las grandes firmas manufactureras y que el número de ofertas de empleo suba, aunque siga siendo la mitad que los demandantes de trabajo.

La amenaza en la salida de la economía japonesa de su peor crisis de posguerra es la prolongación de la deflación, que se ha convertido en el primer mal que intentan erradicar el Gobierno y el Banco de Japón (BOJ).

Las inyecciones de liquidez del Banco Central y los planes de estímulo del Ejecutivo han conseguido mantener en noviembre, por cuarto mes consecutivo, los aumentos en el consumo de las familias, que subió un 2,2 por ciento en tasa interanual.

El primer ministro, Yukio Hatoyama, perfiló a principios de mes un plan dotado de 7,2 billones de yenes (54.761 millones de euros) para apoyar la creación de empleo, el mantenimiento de los sueldos y el consumo de productos como los electrodomésticos y los automóviles.

Las empresas japonesas se han visto obligadas a recortar los precios y profundizar en la deflación, acuciadas por unos consumidores lastrados por 17 meses de reducción de salarios, lo que a la larga mengua los márgenes del tejido empresarial.

Así las cosas, ni los consumidores ni las empresas confían en que la recuperación se haya instalado definitivamente, los primeros debido a la inestabilidad de sus ingresos y los segundos porque son reticentes a invertir sin unas perspectivas claras.

El informe Tankan del Banco de Japón, que dibuja los planes de las empresas japonesas para el futuro, reveló la semana pasada un dato preocupante: las grandes compañías tienen previsto recortar la contratación de nuevos graduados en un 30,5 por ciento en el próximo año fiscal que comienza en abril.

Esta caída es la más grande desde 1994, cuando Japón se encontraba en lo que se llamó "la década pérdida", por el estancamiento de la economía que provocó el fin de la burbuja inmobiliaria y bursátil.

La mayoría de los analistas aseguran que es prematuro adelantar la recuperación definitiva de la economía japonesa, que salió de la recesión en el segundo trimestre del año, mientras que el BOJ cree que habrá que esperar hasta mediados de 2010 para registrar un crecimiento sostenible.

Como última medida, el Gobierno presentó un proyecto de presupuesto para el próximo ejercicio fiscal, que comienza en abril, con el objetivo de revitalizar la economía, a través de un aumento de las ayudas a familias y pymes, a lo que se sumará la reforma de algunos impuestos.