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Un párroco cercano a Kiko Argüello deja en la calle a un grupo que atiende a discapacitados

El Arzobispado de Madrid les prohíbe utilizar los locales de la parroquia de Santa María del Parque después de 25 años trabajando en ellos

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La parroquia de Santa María del Parque, en el madrileño barrio de Hortaleza, ha sido la casa, durante los últimos 25 años, de un grupo juvenil que atiende a personas con discapacidad. El actual sacerdote, sin embargo, necesita los locales que ocupa este colectivo para 'sus fines propios' y les ha pedido, a través de un burofax remitido por el Arzobispado de Madrid, que se vayan y saquen de la parroquia todas sus cosas antes del 1 de abril.

El párroco en cuestión se llama César Donaire y está ligado a la organización eclesiástica de Kiko Argüello, Camino Neocatecumenal. Cuando llegó, en 2009, 'cambió el funcionamiento de la parroquia', denuncia el grupo Jóvenes del Parque. 'Ha eliminado un consejo parroquial en el que discutíamos los proyectos y las actividades de las asociaciones -un espacio de colaboración y participación horizontal entre los colectivos y los párrocos- y también ha desmantelado una junta económica en la que, en presencia de los párrocos, las asociaciones mostrábamos las cuentas de nuestros proyectos en reuniones a las que también asistía gente laica', cuenta José Luis Palomares, miembro del grupo.

El motivo que alega el Arzobispado de Madrid para justificar el rechazo a esta asociación es que el colectivo es una asociación civil. El grupo se constituyó como asociación jurídica para recibir subvenciones dado que presta ayuda a personas discapacitadas y con VIH. 'Independientemente de la voluntad de la labor que realizan, no son una asociación pública de fieles', cuenta a Público una portavoz del Arzobispado. 'El párroco les pidió que sometiesen la asociación a las directivas parroquiales, pero no quisieron', concluye.

El grupo, que hasta el 1 de abril sólo puede utilizar su local en la parroquia los sábados de 10.00 a 13.00 horas, critica que de este modo el párroco está destruyendo 'la Iglesia horizontal, participativa, que discute y que construye'. 

Desde que Donaire llegó al barrio de Hortaleza, la parroquia -'tan humilde como el barrio', dice Palomares- ha incorporado confesionarios, imágenes, estatuas y tronos. 'Su manera de entender la Iglesia y el Cristianismo nos excluye, por eso mucha gente ya se ha marchado', cuenta Palomares. El grupo está informando de la portesta en Facebook y Twitter. El pasado 3 de marzo realizaron un acto simbólico a la salida de la celebración de la aeucaristía dominical y tienen previstas más acciones reivindicativas.