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Los partidarios de Zelaya renuncian a la violencia

El presidente legítimo de Honduras anuncia la creación de un "frente interno" en Honduras que apoyará su regreso al país el fin de semana. Micheletti se niega a abandonar el poder

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El Frente Nacional Contra el Golpe de Estado en Honduras, el paraguas bajo el que se han unido los partidarios del presidente legítimo Manuel Zelaya, descarta el uso de las armas para oponerse a los golpistas. Pese a la incertidumbre que impera en el país tras el fracaso de la segunda ronda de diálogo entre la delegación de Zelaya y del Ejecutivo de facto, la resistencia interna quiso ayer alejar el fantasma de una guerra civil, conjurado por el mediador entre las partes, el presidente costarricense Óscar Arias.

'El diálogo es un fracaso, pero eso no nos obliga a recurrir a la vía de la violencia para resolver el problema. Seguiremos con la resistencia pacífica', declaró a Público Juan Barahona, secretario general de la Confederación Unitaria de Trabajadores de Honduras y uno de los líderes del

Arias pidió en la madrugada de ayer 72 horas más para convencer a Roberto Micheletti de que abandone el poder y acepte la restitución del presidente Manuel Zelaya. Para el premio Nobel de la Paz, 'si no llegamos a un acuerdo que permita regresar pacíficamente al presidente Zelaya, la alternativa será un derramamiento de sangre'.

Desde Washington, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, coincidió con Arias.

Insulza recordó que 'el ánimo es evitar la violencia y la confrontación entre los hondureños', pero admitió que 'es casi imposible evitarlo o hacer llamados a la calma cuando la dictadura pretende quedarse en el poder'.

El secretario general de la OEA lanzó un claro mensaje a los golpistas: 'Esto es un golpe que fracasó y tienen que reconocerlo'. Además, Insulza les recordó su aislamiento internacional: 'Aquí no hay nadie en el mundo que les apoye, es una locura, pero una locura que puede costarles muy cara a los hondureños'.

Para confirmar las palabras de Insulza, la Comisión Europea anunció ayer que congela 65,5 millones de euros de ayuda presupuestaria a Honduras. La medida se suma a la suspensión previa de los créditos del Banco Interamericano de Desarrollo y de la ayuda militar de EEUU.

Pese a todo, Micheletti se mostró firme. 'Mantengo mi posición', dijo ante los medios de comunicación.

Zelaya agradeció las muestras de apoyo recibidas en todo el mundo y pidió que la presión internacional aumente aún más, sobre todo contra el Ejército, al que considera 'el eslabón más fuerte del golpe, porque lo están manteniendo con represión, con las armas, no con la voluntad popular'. Zelaya apeló a EEUU para que aproveche su 'contacto directo' con los altos mandos militares hondureños para forzarles a rectificar.

En una rueda de prensa ofrecida en la Embajada de Honduras en Managua, Zelaya anunció la organización de un 'frente interno' en su país para 'derrocar' a los golpistas. Acompañado de sus delegados en el fallido diálogo en Costa Rica, el presidente electo volvió a hacer un llamamiento a la insurrección.

Zelaya anunció a sus compatriotas que piensa regresar al país el fin de semana. 'Voy a estar en Honduras y voy a seguir haciendo todo lo que tenga que hacer (...) hasta que este grupo usurpador del poder tenga que someterse a las órdenes que ha dado la comunidad internacional que es vinculante a Honduras', proclamó.

El Frente Nacional Contra el Golpe de Estado recogió el testigo y llamó al pueblo hondureño a organizarse para dar a Zelaya 'un recibimiento apoteósico'.

En Tegucigalpa, 5.000 manifestantes se concentraron frente al Congreso Nacional para exigir, una vez más, con gritos y pancartas, la vuelta de Zelaya y la renuncia del Gobierno usurpador.

Además, el Frente ha convocado una huelga general para el jueves y el viernes, con la que espera paralizar la economía del país centroamericano. Aún así, sus dirigentes insisten en que rechazan la violencia.

'Las experiencias del pasado nos indican que las armas no son la vía para salir de una crisis. Somos un país pacífico y haremos la resistencia en las calles, pero esperamos contar con el apoyo de organismos internacionales y con la solidaridad de las organizaciones populares de países vecinos', dijo a Público Jimmy Sorto, uno de los miembros del Frente.