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Los partidos catalanes se disputan ser decisivos y condicionar al Gobierno tras el 9-M

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Los partidos catalanes inician la campaña esta medianoche con la disputa abierta sobre quién será decisivo en Madrid tras las generales y quién podrá condicionar más a un eventual Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, ya que todas las formaciones, salvo el PP, sólo contemplan una victoria del PSOE.

A nadie se le escapa que la aritmética postelectoral tendrá un ojo puesto en Cataluña, el grado de participación en esta comunidad, el reparto de escaños y las necesidades que tengan de éstos el PSOE o el PP para sumar una mayoría más o menos estable, sobre todo cuando los sondeos coinciden en que no habrá una mayoría absoluta y que el resultado final es incierto.

En círculos políticos catalanes se ha hecho famosa la declaración de hace cuatro años de la concejala del PP en Madrid y esposa de José María Aznar, Ana Botella, en el sentido de que, cuando vio el grado de participación en Cataluña, supo que su partido había perdido.

En clave interna, la incógnita de fondo reside en las repercusiones que puedan tener los resultados del 9-M tanto para la estabilidad del gobierno de la Generalitat como para el futuro de las diferentes formaciones.

CiU quiere desplazar al socialista José Montilla de la Presidencia de la Generalitat a cambio de apoyar a un Gobierno del PSOE, aunque las diferencias entre CDC y UDC sobre la estrategia a seguir pueden volverse en su contra como un bumerán, o qué puede ocurrir si los resultados no son los que espera la federación y ni PP ni PSOE se ven obligados a cortejar a los nacionalistas.

El PSC, formación federada al PSOE pero independiente jurídicamente, hace oídos sordos a los cantos de sirena de CiU y han dejado claro por activa y por pasiva, ante los nacionalistas y ante el propio PSOE, que el gobierno de la Generalitat sólo se decide en Cataluña.

Los socialistas catalanes tienen el listón muy alto el próximo 9 de marzo, puesto que hace cuatro años arrasaron sacando hasta 15 diputados al PP catalán, tras una recta final de campaña anómala a raíz de los atentados en Madrid del 11-M.

Al estar tan reñida la batalla electoral en el resto del Estado, el PSC es consciente de que, reeditando un resultado similar al de 2004, Cataluña puede ser decisiva para hacer de nuevo a Zapatero presidente de España.

El PSC cuenta con Zapatero en la Moncloa para desarrollar plenamente el nuevo Estatut y, de manera perentoria, negociar una mejora del sistema de financiación de la Generalitat de Cataluña.

El margen de diputados del PSC respecto del PP en Cataluña puede permitir al PSOE seguir gobernando, aunque los populares recuerdan que con sólo 8 diputados -dos más que ahora- Aznar llegó a la Moncloa en 1996, con el apoyo posterior de CiU y los pactos del Majéstic.

En este sentido, existe una reñida pugna por ver quién se lleva al agua un diputado tanto en Girona como en Lleida, provincias en las que una posible bajada de ERC puede permitir a los populares recuperar una presencia que perdieron en 2004.

Más allá de la disputa entre PSC y PP, y los intentos de CiU por acabar con el tripartito en Cataluña, ERC e ICV también aspiran a condicionar a Zapatero, ya que ninguna formación catalana habla de una posible victoria del PP. Sólo la baraja el PSC, pero para movilizar a su electorado.

ERC, que según su candidato, Joan Ridao, es "el partido más anti-PP", ha fijado cuatro condiciones "no ampliables" para volver a apoyar a Zapatero, la primera de las cuales es la publicación de las balanzas fiscales durante los días previos al debate de investidura.

RESULTADOS 2004

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Congreso

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Participación: 75,96%

Escaños en juego: 47

Partido Votos % Escaños

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PSC 1.586.748 39,47 21

CiU 835.471 20,18 10

ERC 638.902 15,89 8

PP 626.107 6

ICV-EUiA 234.790 2

Senado

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Escaños en juego: 16

PSC 10

CiU 3