Publicado: 15.03.2014 08:00 |Actualizado: 15.03.2014 08:00

¿Qué pasó con Pisly?

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Han pasado casi cinco meses desde que el melillense Abdeslam Ahmed identificó a su hijo en una morgue de Nador. Junto a Pisly yacía el cadáver de su amigo Amin Mohamed Driss. Tenían 24 y 20 años, habían salido a pescar y terminaron con sus cuerpos cosidos a balazos. Fueron acribillados por efectivos de la Marina Real Marroquí tras abordar su zodiac, que según la agencia oficial MAP había tratado de colisionar con su patrullera no sin antes haberse dado a la fuga. Una hipótesis rocambolesca y desmedida, pues la embarcación en la que viajaban los jóvenes era más frágil, apunta Abdeslam. Una segunda autopsia practicada en Melilla desmontaría, según los padres de los fallecidos, la versión de las fuerzas armadas del país vecino.

"Recibieron golpes en la cabeza y tenían hematomas en el tórax, lo que significa que les dieron una paliza antes de dispararles a bocajarro. Para eliminar pistas que pudiesen indicar a qué distancia fueron efectuados los disparos, luego arrojaron los cadáveres al agua, como indican sus ropas húmedas", asegura el padre de Pisly, apodo cariñoso de Abdeslam Ahmed Alí. El dato ofrecido por un médico tras la primera autopsia en Nador inquietó a Abdeslam: "Me dijo que le había sacado unas veinte postas, lo que indica que los tiros no se efectuaron con un arma reglamentaria". La pérdida de parte del hígado y del estómago refuerza su tesis de que fueron acribillados a una distancia muy cercana.

¿Por qué abrieron fuego? "No me lo explico. Me gustaría saber qué vio mi hijo y qué trató de esconder la Marina marroquí. Tal vez grabaron imágenes que podrían resultar incómodas", responde el padre de Pisly, quien se siente abandonado tanto por el Gobierno español y marroquí. Juan José Imbroda llegó a calificarlo de "brutal asesinato", pero luego el presidente de la ciudad autónoma de Melilla marcó distancias y adoptó un perfil bajo, al igual que el Ministerio de Exteriores, cuyo titular, José Manuel García-Margallo, lo consideró un "incidente".

Él, sin embargo, se plantea el motivo de esa "pasividad" por parte de las autoridades españolas. "Es la pregunta del millón". Intentó que la contestasen en vano diplomáticos españoles y marroquíes. Su familia protestó durante la visita al CETI que realizó hace una semana el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz. Antes, no dudó en abordar al delegado del Gobierno en Melilla, Abdelmalik El Barkani, a la salida del juzgado. "Han matado a mi hijo y no me dicen nada; llevo cuatro meses esperando y sólo me mandan de un sitio a otro", declaró Abdeslam a la prensa. Luego, estalló y cuestionó la labor de El Barkani, como se refleja en el vídeo inferior.

 

Ángel Valencia, director de la web norteafrica.com, que ha seguido el caso, afirma que Marruecos no está llevando a cabo una investigación seria y que los responsables de lo sucedido siguen en sus puestos. "Mi conclusión es que ni a Madrid ni a Rabat les interesa molestarse entre ellos", opina este periodista melillense, quien cree que este silencio administrativo busca salvaguardar sus acuerdos en política migratoria. "Aseguraron que iban a resolverlo, pero tanto el Gobierno como la Delegación han engañado a los progenitores de los chicos", zanja Valencia.

Pisly se sacó una foto una hora antes de morir y la envió por WhatsApp. A partir de ahí, su padre trata de reconstruir los hechos: "Aunque la agencia oficial marroquí informó de que estaban cerca de Punta Negri, en territorio marroquí, creo que estaban en aguas españolas. Debieron de pararlos y ellos lo hicieron, porque no tenían motivos para darse a la fuga. Tal vez les pidieron la documentación y, cuando estaban cerca, a mi hijo le pegaron dos tiros en el abdomen y a Amin uno en el cuello. Los arrojaron al mar para eliminar los rastros de pólvora, pero una quemadura en el cuerpo de Amin señala que los disparos fueron hechos a bocajarro y no durante una persecución. Menos mal que entonces apareció otra patrullera de la Gendarmería Real de Marruecos, porque si no llega a personarse la Marina se hubiese desecho de los cadáveres y encubierto el asesinato".

¿Qué pasó con Pisly? Abdeslam Ahmed sigue exigiendo justicia en la calle y a través de Facebook. En esta página de denuncia, aparece acompañado de su pequeña sobrina, mientras que en su cuenta personal continúan colgadas las fotos con Nora, su chica. Su padre todavía reclama los objetos que portaba, pues todavía no se los han devuelto. Entre ellos, el teléfono móvil y el GPS de la embarcación. "El consulado de Nador ya me ha dicho que le falta la tarjeta, lo que indicaría la localización exacta del abordaje", se queja Abdeslam, quien resta importancia a que Pisly hubiese sido imputado por un caso de narcotráfico tras la interceptación de unas escuchas telefónicas. "Nunca fue condenado y en la zodiac no había droga, como reconocieron las autoridades marroquíes. Una imputación no significa nada y aquí, en Melilla, lo ha estado el delegado del Gobierno y medio Ayuntamiento por la operación Ópera. En todo caso, es injustificable asesinar a alguien y que el crimen quede impune".