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Patxi López: "Me siento legitimado para encabezar el cambio"

Los socialistas vascos, decididos a gobernar en minoría pese a la victoria del PNV

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Por los pelos y con la máxima complejidad. Pero sucedió. Al diputado del PNV Josu Erkoreka le perseguirá como una pesadilla haber dicho que en Euskadi era más difícil que pudiera haber un lehendakari socialista que ver a un cerdo volando.

Los resultados de las elecciones celebradas ayer permiten que eso sea posible si el PP y UPyD, el partido de Rosa Díez, apoyan la elección de Patxi López. La suma de sus representantes le otorgaría la mayoría absoluta para obtener la investidura frente al bloque nacionalista integrado por PNV, EA, EB y Aralar. Y más que posible, es probable, por no decir inevitable. El PP y UPyD tendrían harto difícil explicar que sus votos permiten la continuidad de un lehendakari soberanista. Este es, al menos, el análisis que hacen los socialistas.

El entusiasmo se desató incontenible en el hotel donde el PSE montó su cuartel general. No era para menos. Los socialistas obtuvieron un resultado histórico. Es así por dos razones: aunque no logra arrebatar al PNV la condición de primera fuerza, obtiene más escaños que nunca en el Parlamento vasco pasa de 18 a 24, casi un 50% más y tiene sólidas opciones de gobernar después de 30 años con lehendakaris nacionalistas.

Pero nadie quiso dar rienda suelta a la alegría hasta que el resultado fue definitivo. El recuento fue de infarto hasta el último minuto, con la mayoría absoluta bailando del bloque nacionalista al constitucionalista, lo que obligó a la cautela hasta el último momento.

Patxi López midió los tiempos como si fuera el ganador y demoró su comparecencia para ser el último de los aspirantes en hablar. Como había anunciado en la campaña, presentará su candidatura a la investidura.

'Con estos resultados me siento legitimado para liderar el cambio. Mantengo la palabra. No renuncio a presentar mi candidatura y recabar los apoyos necesarios para ser el próximo lehendakari', dijo pasadas las 11 de la noche el líder del PSE. Y subrayó que, en su análisis de los resultados, 'la sociedad vasca ha dicho que quiere el acuerdo entre diferentes'.

La dirección socialista de Euskadi forma una piña en torno a la decisión de arrebatar el poder al PNV y empezar a gobernar en minoría, con un gabinete monocolor e importante participación de independientes que busque acuerdos transversales.

Aunque se complica el escenario de alianzas en el Congreso de los Diputados para José Luis Rodríguez Zapatero, el PSE da por sentado que no encontrará obstáculos en Madrid. Y menos después de la derrota sufrida en Galicia.

La Ejecutiva del PSOE se reúne hoy con la participación de sus dos representantes vascos, Rodolfo Ares que se perfila como consejero de Interior y portavoz y Eduardo Madina. Ambos han venido propiciando un clima favorable a este escenario dentro de la dirección federal. Según el PSE, están a favor José Luis Rodríguez Zapatero, Manuel Chaves y José Blanco. No son los únicos que avalarían el intento, pero sí las tres voces más importantes de la dirección.

No obstante, la ventaja de seis escaños obtenida por el PNV sobre el PSE y la necesidad de contar con el voto del partido de Rosa Díez darán lugar al debate interno. Desde el PSE se advierte de que renunciar a la posibilidad de gobernar sería un 'suicidio', también para el PSOE.

Si Patxi López logra la investidura, no sólo tendrá que enfrentarse a las dificultades de gobernar en minoría. El PNV intentará cortocircuitarlo desde las diputaciones provinciales, pero los gobiernos de estas instituciones también podrían cambiar el PNV gobierna Álava y Guipúzcoa sin ser la fuerza mayoritaria.

'Estamos ante el principio del cambio en Euskadi', advierte el PSE.