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Pearl Jam recupera el estallido grunge

La banda de Seattle reedita Ten, el disco que marcó la música de los noventa, con una nueva mezcla y canciones inéditas

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En el verano de 1990, un tal Eddie Vedder, conocido como Crazy Eddie, era un chico introvertido y solitario que trabajaba en una gasolinera de San Diego. Como tenía el turno nocturno, invertía las mañanas en sus dos grandes pasiones: el surf y la música.

Hasta que un día, su amigo Jack Irons, ex batería de Red Hot Chili Peppers, se presentó en su casa con una maqueta bajo el brazo: contenía las bases de Alive, Black y Footsteps, germen del que sería uno de los discos más sustanciales de esa década: Ten, que se reedita el martes remezclado, en varios formatos y con temas inéditos.

Aquel verano, el bajista Jeff Ament y el guitarrista Stone Gossard, ex componentes de la banda de punk rock Green River, buscaban un nuevo vocalista tras la muerte de Andrew Wood, cantante de Mother Love Bone, su último grupo.

Cuando escucharon la maqueta con las voces del tal Crazy Eddie, no tuvieron dudas de que era él quien debía ocupar el puesto. En tres semanas, Pearl Jam, como se bautizaron, ya estaban tocando en los tugurios de Seattle, ciudad en la que empezaba a despuntar un nuevo sonido, sucio y rabioso, que, al mezclar noise pop, hard rock y punk, la prensa etiquetó como grunge.

Doce discos de platino

En agosto de 1991 lanzaron su debut, Ten, que en un principio pasó bastante desapercibido. Hasta el boom de Nirvana, que editó Nevermind un mes después. Por eso, Kurt Cobain les acusó de advenedizos. Para él, Ten no era un disco alternativo: tenía demasiados solos de guitarra. En 1993, Ten sobrepasó a Nevermind en ventas y, hasta la fecha, el disco ha logrado 12 discos de platino.

Ten supuso una explosión de rock, un álbum que recuperó el nervio y la garra que faltaron en los ochenta. 'Se mueven entre la mística y el drama como un rayo, con un sonido supersónico', escribió David Fricke en la Rolling Stone.

Pero la revista NME les acusó de 'asaltar los bolsillos de los jóvenes con sus himnos generacionales'. En efecto, Alive, Jeremy y Even Flow eran lo que la Generación X estaba esperando, muy a pesar de Pearl Jam, cuyo modesto plan era 'sacar un disco para salir de gira', según Ament.

La banda nunca quedó contenta con el resultado de Ten. 'Había demasiados arreglos que daban al disco una atmósfera artificial', ha recordado Ament. En la nueva mezcla, el productor Brendan OBrien ha hecho reformas: 'Suena más claro, más directo, más cercano a lo que queríamos', según Vedder, que reconoce que la fama estuvo a punto de engullir al grupo.

Con el tiempo, enderezaron su carrera con discos sobrios e introspectivos, y aún siguen en forma: preparan LP y el single inédito Brother ha alcanzado el número 1 esta semana en EEUU.