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Pedir el voto nulo y reventar mítines

La izquierda abertzale decidió hace días su nueva estrategia ante las elecciones del 9-M

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No tendrán listas de candidatos, pero sí harán campaña. Los dirigentes de la izquierda abertzale decidieron hace días que su apuesta para las elecciones del 9-M no va a ser intentar colar unas nuevas listas blancas, sino pedir el voto nulo, como ya hicieron en las elecciones municipales del pasado mes de mayo en aquellas localidades de Euskadi y Navarra donde fueron anuladas las listas de ANV.

Una intención que fue corroborada ayer por el propio ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, quien aseguró en rueda de prensa que al cierre del plazo de presentación de candidaturas, los expertos antiterroristas no habían detectado la presencia de ninguna “agrupación o partido” sospechoso de estar ligado a Batasuna.

Pese a ello, la estrategia de la ilegalizada formación incluye celebrar los actos electorales típicos, como mítines y pega de carteles. En ellos, además de pedir a sus bases que introduzcan en las urnas papeletas nulas –las fuentes políticas vascas consultadas no descartan que para ello la izquierda abertzale imprima unas ex profeso–, cargarán contra el resto de las formaciones, cuyos mítines, como ya hicieron durante la campaña de las pasadas municipales, intentarán reventar.

El objetivo principal de esta campaña, según reconocen temer fuentes del Gobierno vasco, será el PNV, al que los batasunos señalarán como el “cómplice del PSOE”, en un intento de evitar que los nacionalistas atraigan a parte de sus votantes gracias a la promesa del lehendakari Juan José Ibarretxe de celebrar una consulta popular el próximo mes de octubre.

Sospechas policiales

Hasta el último momento, Policía y la Guardia Civil han rastreado el registro de partidos en busca de formaciones que pudieran ser utilizadas por la izquierda abertzale para burlar la justicia. Las sospechas se centraron en Askatasuna, un partido legal inscrito en agosto de 1998 cuya única actividad electoral conocida había sido concurrir a las autonómicas de mayo de 2001, en las que también estuvo presente Euskal Herritarrok, y donde obtuvo únicamente 663 votos. Desde entonces, esta formación –cuyo nombre coincide con el de la ilegalizada asociación de apoyo a los presos de ETA– había pasado estar dormida.

No fue, sin embargo, la única sigla que levantó sospechas. Fuentes políticas vascas han reconocido que en las últimas semanas se dispararon las alarmas al aparecer en diversas herriko tabernas pegatinas de Euskal Herriko Komunistak (EHK), una formación fantasma, pero con página web y cuyo denominación guarda evidente similitud con las siglas en euskera del PCTV.

Acto de Bilbao

Sin embargo, las sospechas comenzaron a disiparse el pasado fin de semana. El sábado, el ahora detenido Pernando Barrena reiteraba que “con toda seguridad” y “en cualquier circunstancia” estarían en los comicíos en unas declaraciones en las que ya asumía que cualquier partido que presentaran sería ilegalizado. Al día siguiente, los dirigentes de ANV, en un mitin celebrado en Bilbao, daban un paso más y reconocían de modo implícito que su apuesta iba a ser el voto nulo y que, por tanto, renunciaban a buscar nuevas siglas.

Fuentes políticas aseguran que Batasuna pretende con la nueva estrategia “reforzar su imagen de víctima y, con ello, la cohesión de unas bases que empezaban a no entender tanto baile de siglas, sobre todo en unas elecciones que siempre habían despreciado”.