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Pekín desoye las demandas de Washington sobre el yuan

China infravalora su divisa para hacer más competitivas sus exportaciones

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Pekín no cede ante las exigencias de Barack Obama. Las autoridades chinas hicieron hoy oídos sordos a las advertencias del presidente estadounidense de que endurecerá su postura para que China revalúe el tipo de cambio de su moneda y cese la competencia desleal a los productos de Estados Unidos. 'Estas acusaciones son falsas y la presión no ayudará a solucionar el problema', destacó hoy Ma Zhaoxu, portavoz del Ministerio de Exteriores chino.

Los desacuerdos comerciales entre EEUU y China sobre el precio del yuan se suman a la escalada de tensión que viven ambas potencias desde la semana pasada por la reciente venta de armas estadounidense a Taiwán y la anunciada reunión entre Obama y el Dalai Lama este mismo mes. Ya el año pasado, tanto EEUU como la UE acusaron a Pekín de mantener artificialmente bajo el precio del yuan para hacer más competitivas las exportaciones chinas un sector que da empleo a millones de inmigrantes internos, en perjuicio de los productos europeos y estadounidenses.

Obama aprovechó su primera visita a Pekín en noviembre para reclamar a puerta cerrada con los dirigentes chinos la revaluación del yuan, sin éxito. Ahora, Obama ha optado por un tono más duro. El miércoles, el presidente de EEUU exigió a China que respete los acuerdos comerciales y levante las barreras a las empresas extranjeras para entrar en el mercado chino. Pekín niega que el yuan esté devaluado: 'Su valor se acerca a un nivel razonable y equilibrado', replicó Ma.

Con un crecimiento del 8,7% en 2009, China se ha convertido en el mercado más atractivo para muchas empresas occidentales que buscan alternativas a la crisis. Pekín no permite que el yuan fluctúe libremente en los mercados de divisas internacionales, como exigen diversos economistas e instituciones financieras internacionales.

Sin embargo, el Banco Central de China tomó a finales de enero una serie de medidas restrictivas para frenar el exceso de liquidez y de créditos bancarios en el mercado, provocada por el plan de estímulo fiscal; una medida que permite esperar una posible apreciación del yuan en los próximos meses, según los analistas.

Las tensiones económicas entre EEUU y China van ligadas a su cada vez mayor interdependencia. Por un lado, Pekín es el mayor financiador de deuda pública estadounidense, gracias a su reserva de más de dos billones de dólares, la mayor del mundo.

Por otro lado, las autoridades chinas están preocupadas por el posible debilitamiento de la economía estadounidense y un aumento del déficit que provoque la caída del precio del dólar, poniendo en peligro el valor de su reserva de divisas.