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La película de los 420 euros

La posible subida de impuestos apuntada por José Blanco podría ser sólo una cortina de humo

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Si hay una cosa que el Gobierno no podía ignorar es que la fijación de una fecha arbitraria, a partir del decreto ley, para recibir la nueva ayuda de 420 euros destinada a trabajadores que hubiesen agotado la prestación por desempleo iba a suponer la exclusión de una parte importante de ellos. Este punto estuvo sobre la mesa en las negociaciones del diálogo social. Un primer borrador cursado por el Gobierno a los interlocutores sociales cifraba para un periodo de seis meses, entre octubre de 2009 y marzo de 2010, la cantidad de 453 millones de euros para un colectivo de 200.000 beneficiarios.

Por tanto, era un hecho que una cantidad importante de trabajadores carentes ya de prestación entre 600.000 y un millón, grosso modo se quedarían fuera de la extensión de la protección. Según ha admitido el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, 'el Gobierno era consciente de que muchos parados habrían perdido la prestación y no tendrían forma de acogerse a la nueva'.

Por qué razón el Gobierno no consideró que quienes más necesitados estaban de una extensión eran aquellos parados de larga duración, es decir, aquellos que ya habían dejado de cobrar el subsidio, es un misterio.

Pero el Ejecutivo ya tiene costumbre de adoptar medidas que inmediatamente se vuelven en su contra tras alimentar grandes expectativas. Eso ocurrió con el cheque-bebé de 2.500 euros. El presidente puso fecha de vigencia de la medida el día en que la anunció sorpresivamente, durante el debate sobre el estado de la nación, el 1 de julio de 2007. Hubo una gran presión para hacerla retroactiva al 1 de enero de 2007, pero se mantuvo en el 1 de julio de 2007. El cheque-Zapatero, pues. Otra medida, la compensación fiscal a la americana, los famosos 400 euros, se convirtió en otro bumerán.

Fuentes cercanas a Blanco no creen que se aplique una subida de impuestos

Los 420 euros lanzaron a muchos desempleados a las puertas del INEM para comprobar que había parados de primera y de segunda, con derecho al subsidio y sin él. Zapatero telefoneó desde Lanzarote en la mañana del miércoles 19 de agosto al ministro Corbacho. El presidente comparecería ante la prensa después de visitar la laguna de Jameos del Agua, en el norte de la isla.

'Voy a dejar abierta la puerta a una posible modificación de la medida en mi comparecencia', le dijo al ministro. Así fue. Zapatero dijo que el Gobierno estaba dispuesto a modificar las características de la prestación de los 420 euros para hacer 'lo más eficaz la medida y que abarque al número de personas que lo pueden necesitar'.

Pero, como la mejor defensa es un buen ataque, Zapatero colocó el balón ante la portería del PP. 'Aquellos que no han propuesto nada para los desempleados y que quieren recortar subsidios y ayudas públicas han puesto el grito en el cielo ante la aprobación de esta prestación nueva'.

Inmediatamente entró en escena el ministro de Fomento y vicesecretario general del PSOE, José Blanco. Al día siguiente, Blanco decidió rematar el balón. Declaró que había un 'incidente de recorrido' en la nueva apuesta del Gobierno, pero arremetió contra el PP. 'Cuando se habla de ampliar las prestaciones y recortar el gasto público hay contradicciones. Yo, desde luego, soy partidario de ayudar a los que más lo necesitan. Y si para ayudar a los que más lo necesitan en momentos de dificultad los que tienen más recursos tienen que apretarse el cinturón, habría que decirlo con claridad a la sociedad. Y, por tanto, si es necesario elevar determinados tipos impositivos de las personas que tienen más renta para garantizar las políticas sociales, para garantizar la inversión pública que dinamice a nuestra economía, habrá que hacerlo', dijo.

El Gobierno ha tenido que cambiar varias ayudas nada más aprobarlas

¿Era una pista sobre lo que barrunta la vicepresidenta segunda Elena Salgado? No, realmente. Una fuente que conoce a Blanco es más pragmática. 'Sabemos que Hacienda no cree en una subida de los tipos del IRPF porque se castiga a la clase media y el consumo. Las medidas en estudio apuntan a limitar a los beneficiarios del chequé-bebé de 2.500 euros y de los que perciben la devolución de los 400 euros'.

Esa misma fuente, no sin una pizca de humor, añade: 'Y si la tormenta fiscal desatada por Pepe ha conseguido simplemente desdibujar el traspié de los 420 euros, ello no sería poca cosa'.