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La película "Birdwatchers" muestra cómo el hombre blanco continúa la conquista de América Latina

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La película "Birdwatchers. La terra degli uomini rossi", del director italochileno Marco Bechis, ha mostrado hoy en Venecia que el hombre blanco continúa la conquista de América Latina.

Así lo define el director de este filme, que compite por el León de Oro a la mejor película, tanto en las imágenes del filme, como en sus declaraciones en la rueda de prensa.

En "Birdwatchers", el hombre blanco es el terrateniente y el Estado de Brasil lo protege, mientras los indígenas son los guaraníes que intentan sobrevivir en el Mato Grosso.

La película describe esa lucha mostrando un bosque, donde viven los guaraníes, cortado en línea recta por el tractor de los terratenientes que cultivan inmensos campos.

"En América Latina hay muchos desaparecidos no sólo los de las dictaduras", dijo en rueda de prensa el autor de "Garaje Olimpo" (1999) película en la que denunció las torturas y asesinatos masivos perpetrados durante el régimen militar argentino.

Ademilson Concianza Verga, uno de los actores guaraníes presentes en la rueda de prensa, explicó que para ellos "no hay más animales, no hay más árboles, no hay caza y no hay pesca".

"Estamos muy tristes porque nuestros niños están muriendo. Somos como vosotros, somos seres humanos. No somos indios, si no personas que amamos, trabajamos, nos reímos, sufrimos. Se nos tortura porque ya no nos quedan bosques", dijo Eliane Juca da Silva, otra de las protagonistas.

Visiblemente emocionada, la actriz dijo que su pueblo sólo quiere "un pedazo de tierra para las cosechas" y que se le respete, como ellos respetan a los demás.

"Espero que entendáis que esta película es una historia verdadera para que tengamos una oportunidad y se sepa cómo se comporta Brasil", agregó.

La tristeza de la que hablaba Juca da Silva se refleja en el filme en los suicidios de adolescentes y jóvenes guaraníes, que se quitan la vida "porque hay una ausencia completa de salidas para ellos", dijo Ambrosio Vihalva, jefe de tribu.

La falta de salidas también se plantea a otros jóvenes, como los turcos, según otra de las cintas proyectadas hoy en Venecia, "Süt" (Milk) de Semith Kaplanoglu, un filme sin concesiones ni para el espectador ni para la vida.

En este segundo filme de la trilogía que comenzó en 2007 con "Yumurta" (Egg), Kaplanoglu muestra la vida del joven Yusuf cuando llega el momento de dejar la infancia para pasar a la vida adulta.

"Quería mostrar la falta de salidas para la gente joven. Su confusión y su desorientación", comentó Kaplanoglu, para quien la vida adulta castra todos los sueños de la infancia, a juzgar por su película.

En ese paso de la infancia a la vida adulta, Yosuf debe abandonar su sueño de ser poeta y matar el amor por su madre para terminar trabajando en una mina.

Pocas concesiones hace también el director estadounidense de origen iraní Amir Nadir en su "Vegas: Based on a true story", una película que trata sobre la adicción al juego, pero también de cuando los sueños se convierten en obsesiones.

La historia cuenta la vida de una familia que vive a las afueras de Las Vegas y cómo se altera cuando alguien les dice que en su jardín puede estar enterrado un maletín lleno de dinero procedente de un antiguo robo.

Nadir, representante del cine independiente estadounidense, indicó en rueda de prensa que la película fue financiada gracias al dinero que ocho jugadores adictos le dejaron mediante un peculiar sistema.

Cada noche tenía que ir al casino donde jugaban y si, cuando él llega, tenían ganancias, le daban una parte para que la cambiara por dinero con la condición de que se quedara.

Si seguían ganando, llegaba un momento en que se podía ir, si lo perdían, él les daba el dinero de vuelta.

"Si ganaban, yo rodaba al día siguiente, pero si perdían no, porque no tenía dinero", confesó Nadir, quien dijo que ese fue el motivo de que el rodaje, pese a ser muy sencillo, tardase seis meses.

Nadir también declaró que los actores desconocían el sistema, por lo que no entendían la forma de rodar.