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Penélope Cruz, una entregada amante en 'Nine'

La actriz da vida a una provocativa y atormentada amante que le ha valido para lograr su tercera nominación a los Globos de Oro

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Provocativa, sumisa y dispuesta a todo por amor: así es Carla, la atormentada 'eterna amante' a la que Penélope Cruz da vida en el musical 'Nine', un papel que le ha valido a la española su tercera nominación a los Globos de Oro como mejor actriz secundaria.

La cinta, dirigida por el estadounidense Rob Marshall (ganador de seis Óscar por Chicago), se estrena el viernes en EEUU y el 25 de diciembre en el resto del mundo y es una adaptación del musical de Broadway homónimo que, a su vez, se inspiró en el legendario filme '8 1/2' (1963), del italiano Federico Fellini.

La trama gira en torno a la profunda crisis de identidad en la que se ve inmerso el icono del séptimo arte Guido Contini (Daniel Day-Lewis) cuando se dispone a iniciar su novena y última película, un personaje en el que muchos ven representado al propio Fellini.

Rodeado siempre de mujeres, Contini trata de encontrar la inspiración entre su legítima esposa (Marion Cotillard), su amante (Penélope Cruz), su musa (Nicole Kidman), su confidente (Judi Dench), su madre (Sofía Loren) y la prostituta que en la infancia le descubrió el mundo del sexo (Stacey Ferguson).

En el centro de este torbellino de feromonas se sitúa Carla (Cruz), que protagoniza uno de los bailes más subidos de tono -y más divertidos- de la cinta con el número 'Call from the Vatican' ('Llamada desde el Vaticano'), en el que la española se enfunda un corsé rosa y se desliza por una cuerda mientras evoca las fantasías más profundas de Guido (Day-Lewis).

Sin embargo, ante el rechazo de éste a reconocer su relación públicamente y poner fin a su matrimonio con Luisa (Cotillard), Carla deja ver su perfil más atormentado, desesperado y, en ocasiones, incluso esquizofrénico.

Es entonces cuando la mejor Penélope Cruz entra en escena, con una dramática actuación que recuerda en ciertos aspectos su extraordinaria interpretación en Vicky Cristina Barcelona (2008), por la que consiguió su primer Óscar de Hollywood.

Dramática actuación que recuerda en ciertos aspectos su extraordinaria interpretación en Vicky Cristina Barcelona

Un año después, las quinielas de los expertos sitúan a la madrileña como una de las candidatas a la estatuilla dorada, un honor en el que la acompañaría, según apuntan los críticos, a su pareja en la ficción, Daniel Day-Lewis.Y no es de extrañar, ya que el actor británico capta a la perfección el carisma -y el acento italiano- de Contini, empresa tremendamente complicada si se tiene en cuenta la responsabilidad de Day-Lewis a la hora de reeditar el personaje al que en su día dio vida el mismísimo Marcello Mastroiani.

Convertido en un icono del séptimo arte de la Italia de los años 60, Day-Lewis se enfunda un traje de Casanova que parece hecho a su medida y realiza un extraordinario trabajo dejando al descubierto el tormento personal de Contini.

En lo que respecta a los números musicales, para los que Marshall opta por el blanco y negro, destaca el pegadizo Be Italian, interpretado por Stacey Ferguson Fergie, ex cantante del grupo estadounidense The Black Eyed Peas.